En 2003, cuando el VIH aún cargaba un pesado estigma en México, nacía Fundación México Vivo con una misión clara: transformar el padecimiento en bienestar, la ignorancia en evidencia. Más de dos décadas después, esta organización se ha consolidado como uno de los principales liderazgos en salud sexual y educación integral en sexualidad en México y hace unos años ya en otros países de América Latina, tocando millones de vidas en el camino.
Lo que comenzó como un proyecto enfocado en investigación y respuesta al VIH ha evolucionado hasta convertirse en un ecosistema integral de programas y servicios que abracan todas las dimensiones de la salud sexual. El punto de inflexión llegó en 2015, cuando México Vivo expandió su alcance hacia la educación integral en sexualidad, respondiendo a una necesidad urgente: millones de adolescentes y jóvenes carecían de información confiable para tomar decisiones informadas sobre su salud y su futuro.
Los números hablan por sí solos. La Plataforma PARESS(www.paress.org), desarrollada en alianza con UNFPA, Reckitt y FEMESS, ha alcanzado ya a más de 2.3 millones de adolescentes y jóvenes en América Latina, superando ampliamente la meta inicial de 500,000. Esta plataforma digital representa la democratización del conocimiento: información basada en evidencia, accesible y culturalmente pertinente, disponible para quien la necesite, cuando la necesite.
Pero México Vivo nunca abandonó su compromiso original con la respuesta al VIH. Hoy, la Red de Respuesta al VIH en México (respuestavih.mx), desarrollada en colaboración con CENSIDA, UNFPA, ONUSIDA y Colmena, articula esfuerzos nacionales, conectando a organizaciones, profesionales de la salud y comunidades afectadas. Esta red representa un modelo de coordinación multisectorial que ha demostrado que, cuando sumamos esfuerzos, multiplicamos impactos.
La influencia de México Vivo ha contribuido a políticas públicas que protegen derechos y abren oportunidades y trasciende fronteras. Su particpación en el Movimiento Cero Embarazos en Adolescentes en las Américas posiciona a la institución como referente continental en un tema que define el futuro de millones de jóvenes.
Arte Vivo, que recientemente celebró dos décadas de existencia, ejemplifica el enfoque único de México Vivo: combinar filantropía, arte y cultura para crear conciencia y movilizar recursos.
La pluralidad es prte del ADN de México Vivo. Sus programas alcanzan desde parteras indígenas en la sierra hasta profesionales de la salud en hospitales urbanos; desde adolescentes en escuelas rurales hasta personas adultas mayores; desde comunidades migrantes hasta poblaciones de la diversidad sexual y de género. Esta amplitud es posible gracias a alianzas multisectoriales que incluyen organismos internacionales, gobiernos nacionales y locales, iniciativa privada, marcas comprometidas, medios de comunicación, universidades y organizaciones juveniles en toda la región. Madres, docentes, trabajadores comunitarios: todos son piezas fundamentales de un ecosistema que reconoce que la salud sexual es un derecho universal que requiere respuestas contextualizadas y culturalmente pertinentes.
México Vivo demuestra que las organizaciones de la sociedad civil, cuando operan con visión estratégica, rigor técnico y profunda humanidad, pueden ser catalizadores de cambio sistémico. Gracias a sus aliados, donantes y al compromiso de su equipo, esta fundación ha convertido una urgencia en una misión, y esa misión en millones de vidas tocadas por la esperanza, el conocimiento y el bienestar.
Es aceptar que detrás de cada estadística hay una historia, un rostro, un proyecto de vida. La Fundación México Vivo ha decidido no mirar hacia otro lado y nos invita a hacer lo mismo. El reto ya no es solo salvar vidas, sino cambiar mentalidades. Porque cuando un país deja de tenerle miedo a la información y al diagnóstico, los padecimientos pierden poder. Y ganamos todas las personas.
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