La Agencia Internacional de la Energía (AIE) emitió una advertencia crucial en su último informe: el fracaso en duplicar la expansión de las redes eléctricas podría llevar a un calentamiento global superior a los 2°C. La ampliación de las energías renovables es esencial para alcanzar los objetivos climáticos.
Según el informe publicado, limitar el aumento global de las temperaturas a 1.5 grados Celsius requerirá, entre otras cosas, un aumento del uso de la electricidad a un ritmo un 20% superior en la próxima década en comparación con la década anterior. Esto se debe a la necesidad de reemplazar una parte significativa de los combustibles líquidos o gaseosos de origen fósil, especialmente para impulsar vehículos.
Además, se proyecta que un 80% del aumento en la producción de electricidad en las próximas dos décadas provendrá de instalaciones eólicas y solares, en comparación con aproximadamente el 40% de las capacidades nuevas en las últimas dos décadas. Dado que estas tecnologías renovables están más dispersas en el territorio que las centrales térmicas o nucleares, se requieren redes eléctricas más extensas para llevar la electricidad a los consumidores.
La naturaleza intermitente de la producción de energía eólica y solar también exige una mayor flexibilidad del sistema para equilibrar la oferta y la demanda en todo momento.
Según los expertos de la AIE, todo esto se traduce en la necesidad de construir unos 80 millones de kilómetros de líneas eléctricas para 2040, una cifra equivalente a la existente en la actualidad.
En términos de inversión, se requerirá duplicar la inversión anual actual para llegar a 600,000 millones de dólares anuales para 2030. Esto es especialmente significativo considerando que la inversión ha estado estancada en torno a los 300,000 millones en los últimos años. El mensaje claro es que la expansión de las redes eléctricas y la inversión en energías renovables son esenciales para abordar el cambio climático y limitar el calentamiento global.