ART & CULTURE

Luis Manuel Perea como curador invitado en FILO

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El curador independiente es parte del comité del Tercer Corte, el salón de arte contemporáneo que ocupa el sexto piso de un centro comercial en Querétaro.

Luis Manuel Perea no cree que una exposición deba defender una sola idea. Con alrededor de 200 artistas en un mismo espacio, dice, sería imposible y poco interesante que todas las obras respondieran a la misma tesis. Esa es la base de su trabajo en el Tercer Corte de FILO, que se presenta hasta el 8 de noviembre en el sexto piso del Álamos Lifestyle Center by Kiva, en Querétaro.

Perea es curador independiente. Llegó a FILO por una invitación de Sebastián Isla y Sofía Ramírez, los fundadores, para integrarse al comité curatorial. Lo completan Camila Tinoco, Isla y Ramírez. Perea insiste en que la curaduría de esta edición «no responde a una sola voz». Su parte estuvo en la revisión y selección de artistas y en pensar cómo podían convivir prácticas muy distintas en una misma sala. También reconoce lo que casi nunca se ve: son los fundadores quienes llevan las riendas del proyecto y quienes se encargan de recibir, distribuir, montar y cuidar las obras.

Su manera de evitar que el salón sea una acumulación es aceptarlo como lo que es. 

«Un salón no necesariamente tiene que producir una lectura lineal», explica. 

Puede funcionar como una constelación, con obras que dialogan, otras que se contradicen y otras que parecen estar solas hasta que alguien encuentra una relación inesperada. En una exposición así, dice, el discurso está también «en los intervalos entre ellas».

La palabra «corte» tiene para él el mismo sentido. Un corte, dice, nunca representa la totalidad de algo: es una sección, un momento, una manera de atravesar un cuerpo para ver qué ocurre adentro. Nadie en Filo afirma que esto sea el arte contemporáneo mexicano. Lo que propone el Tercer Corte, según Perea, es mostrar no una respuesta, sino el estado de una conversación. Hay pintura junto a prácticas textiles, escultura, fotografía, dibujo e instalación, y artistas de trayectorias muy distintas conviven sin jerarquía.

El lugar tampoco se disimula. Es un piso de concreto dentro de un complejo comercial, y para el curador sería un error fingir lo contrario. Esa condición, dice, también puede ser parte de la experiencia. Donde sí marca un límite es con la presencia de marcas aliadas en la sala: la arquitectura, la producción o los patrocinadores nunca deben subordinar la obra. 

«Para mí debe existir siempre una jerarquía muy clara: primero está la obra.» Si una activación o una decisión de montaje empieza a competir con ella, dice, hay que detenerse y preguntarse para qué se hace una exposición.

Sobre el mercado habla con la misma claridad. Los artistas necesitan vender para seguir produciendo, y comprar una obra es una forma concreta de acompañar una práctica. Pero no mide el éxito curatorial solo en porcentajes de venta. Para él, el Tercer Corte habrá funcionado si genera circulación de obras, de artistas, de conversaciones y de nuevas relaciones. «Una feria o un salón duran unas semanas. Una escena artística se construye con las relaciones que sobreviven después.»

El salón por dentro

FILO nació como una idea para abrir una tienda de arte. Cuando el local no se concretó, Isla y Ramírez montaron una exposición en una antigua casa del Centro Histórico de Querétaro y la primera muestra estuvo lista en un mes. Retomaron el formato de los salones de arte de París y se quedaron con él. Reconocen que por su modelo de venta también funciona como feria, pero dicen que en el salón encontraron una forma propia.

Esta edición cambió la manera de elegir. Por primera vez hubo convocatoria abierta, con 355 postulaciones y 100 artistas seleccionados, y el comité invitó a otros 80. Entre los participantes están Jordi Boldó, Bruno Berthier, Andrea Bores, María Naidich y Sandra Blow, fotógrafa queer mexicana cuya obra forma parte de la colección permanente del MoMA. La sección Bordes tiene curaduría independiente de Tonatiuh López y Selma Guisande.

Los artistas no pagan por participar. Cuando hay venta, 60% es para el artista y 40% para FILO. Los patrocinadores aportan cerca de 10%, y el resto sale de la venta de obra, productos y boletos.

Datos
Filo, Tercer Corte
Hasta el  8 de noviembre de 2026
Álamos Lifestyle Center by Kiva, 6.º piso
Av. Industrialización 7, Álamos 2.ª Sección, Querétaro

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