En la infancia, el amor no siempre se manifiesta en grandes gestos. A veces está en lo cotidiano: preparar una lonchera, leer una etiqueta nutrimental o elegir una merienda después de clases. Son decisiones pequeñas que se repiten todos los días y que, sin darse cuenta, construyen una de las formas más profundas de cuidado.
En torno al Día del Amor, solemos pensar en relaciones románticas o celebraciones extraordinarias. Pero en la vida familiar, el afecto se construye en la constancia: en elegir, acompañar y crear rutinas que sostienen el crecimiento físico y emocional de niñas y niños.
Alimentar es acompañar
Durante los primeros años de vida, la alimentación juega un papel decisivo en el desarrollo. Nutrimentos como el calcio, la vitamina D y la proteína participan en la formación de huesos, músculos y funciones esenciales del organismo, además de contribuir a la construcción de hábitos que influyen en la salud a largo plazo.
Sin embargo, el contexto actual plantea desafíos. En México, casi dos de cada diez niños en edad escolar viven con obesidad, y al sumar sobrepeso, la cifra supera un tercio de la población infantil. Estos datos evidencian que las decisiones diarias en casa tienen un impacto acumulativo y profundo.
“El sobrepeso y la obesidad infantil no aparecen de un día para otro. Son el resultado de hábitos que se repiten durante años. Por eso, cuidar la alimentación desde la infancia es una forma de prevención”, explica Fernanda Bores, nutrióloga de Danonino.
Rutinas simples, impacto real
La construcción de hábitos no requiere perfección, sino consistencia. Una merienda con fruta y yoghurt, verduras crujientes con jocoque o hummus, o un desayuno con omelette, pan integral y fruta son ejemplos de combinaciones accesibles que integran nutrimentos esenciales.
En estas rutinas también pueden integrarse productos formulados específicamente para niños, como Danonino, que aportan calcio, vitamina D y proteína y se adaptan fácilmente a distintos momentos del día.
Leer etiquetas también es una forma de amor
En un entorno donde la oferta de alimentos es cada vez más amplia, la información nutrimental se vuelve una herramienta clave para madres, padres y cuidadores. Elegir productos sin sellos o leyendas por exceso de calorías, azúcares o grasas permite tomar decisiones con mayor claridad y confianza.
Más allá del 14 de febrero
El cuidado infantil no ocurre en fechas especiales, sino en la repetición: los horarios, las elecciones y la atención diaria. La alimentación forma parte de esa narrativa silenciosa que acompaña el crecimiento, día tras día.
Este Día del Amor, el afecto también puede celebrarse en lo cotidiano: en lo que se elige, se prepara y se comparte. Porque cuidar es repetir, y repetir es amar.