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Fernando Estrada: convertir la inclusión en una estrategia de crecimiento para México

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Durante años, hablar de discapacidad en el ámbito empresarial estuvo asociado principalmente con la responsabilidad social y el asistencialismo. Fernando Estrada ha dedicado la última década a cambiar esa conversación. Desde su posición como director ejecutivo de Éntrale, Alianza por la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, ha impulsado una visión distinta: entender la inclusión no como una concesión, sino como una estrategia capaz de generar talento, innovación y valor económico para las empresas y para México.

La historia de Estrada con la inclusión laboral no comenzó a partir de una experiencia personal con la discapacidad. Su motivación nació de una convicción más amplia: contribuir a construir un México con mejores oportunidades. Desde la preparatoria participó en proyectos sociales, entre ellos la creación de Doctor Sonrisas, y posteriormente continuó su formación y trayectoria profesional en la Universidad Anáhuac, el sector farmacéutico, recursos humanos y programas vinculados con el acceso a medicamentos.

Ese recorrido le permitió conocer distintas dimensiones de las organizaciones y, al mismo tiempo, identificar un reto que iba más allá de las buenas intenciones: ¿cómo lograr que la inclusión se convierta en una práctica sostenible dentro de las empresas? La respuesta que ha construido a lo largo de los años parte de una idea sencilla, pero todavía transformadora: las personas con discapacidad deben tener la oportunidad de competir por un puesto a partir de su talento y capacidades, y no ser consideradas únicamente desde su condición.

De la responsabilidad social a la estrategia de negocio

Hoy, Estrada encabeza Éntrale, una organización creada por el Consejo Mexicano de Negocios para transformar las prácticas, políticas y culturas empresariales alrededor de la inclusión laboral. Bajo su liderazgo, el mensaje de la organización ha buscado llegar directamente a quienes toman las decisiones dentro de las compañías: directores generales, líderes de recursos humanos y responsables financieros.

La apuesta de Éntrale consiste en cambiar el enfoque. Contratar a una persona con discapacidad no debería ser visto como un acto filantrópico, sino como una decisión empresarial sustentada en el talento, las competencias y la aportación que esa persona puede hacer al negocio.

Esta transformación también se refleja en la escala que ha alcanzado la organización. Lo que comenzó con un grupo inicial de empresas se ha convertido en una red de más de 700 organizaciones y ha documentado más de 67,000 vinculaciones laborales. Detrás de estas cifras existe, sin embargo, un reto mucho más profundo: modificar procesos de selección, eliminar prejuicios y crear condiciones para que una persona pueda demostrar lo que es capaz de hacer.

Para Estrada, ahí está una de las claves del cambio. La inclusión no consiste simplemente en abrir una vacante, sino en revisar los mecanismos que históricamente han impedido que determinados talentos siquiera lleguen a competir por ella.

Éntrale: construir una nueva conversación empresarial

Uno de los principales aportes de Éntrale ha sido llevar la conversación sobre discapacidad fuera del terreno exclusivamente social y colocarla también en el ámbito económico. La organización ha buscado generar datos que permitan a las empresas dimensionar el impacto real de la discapacidad y entender que se trata de un tema que atraviesa a una parte significativa de la sociedad mexicana.

Un estudio reciente impulsado por Éntrale estimó que los hogares donde vive una persona con discapacidad generan alrededor de 3.4 billones de pesos en gasto anual. El dato apunta a una realidad que todavía no todas las compañías han incorporado en sus estrategias: la discapacidad no representa un mercado marginal, sino una realidad presente en cerca de la mitad de los hogares mexicanos y, por tanto, una oportunidad económica que las empresas pueden estar dejando pasar.

Esta perspectiva explica buena parte del enfoque de Estrada. Para él, hablar de inclusión también significa hablar de consumidores, talento, productividad, innovación y crecimiento. La pregunta deja de ser cuánto cuesta incluir y comienza a ser cuánto pierde una empresa cuando excluye.

Una nueva etapa para Éntrale

Al llegar a su primera década, Éntrale prepara una nueva etapa enfocada en investigación, medición y herramientas que permitan a las empresas tomar mejores decisiones. Entre sus proyectos se encuentran un índice estatal que busca identificar la relación entre el talento disponible y la demanda laboral, estudios sobre el costo fiscal de la exclusión y una plataforma para medir en tiempo real el impacto y el retorno de los programas corporativos de inclusión.

La organización también busca involucrar de manera más directa a la alta dirección empresarial, con la intención de reunir a 200 CEO para firmar un manifiesto que coloque la inclusión como parte de las decisiones estratégicas de las compañías. El objetivo es que el tema deje de depender únicamente de iniciativas aisladas de recursos humanos o responsabilidad social y se convierta en una prioridad de negocio.

Tecnología e inteligencia artificial: una oportunidad con riesgos

Estrada también identifica en la inteligencia artificial una herramienta con un enorme potencial, aunque no exenta de riesgos. La misma tecnología que puede reproducir sesgos y automatizar formas de exclusión también puede facilitar herramientas de accesibilidad, como subtítulos, audiodescripciones, interpretación de lengua de señas y ajustes razonables de menor costo.

La diferencia, desde su perspectiva, estará en el propósito con el que las empresas utilicen estas herramientas. La tecnología puede utilizarse para reemplazar personas o, por el contrario, para ampliar sus capacidades y permitir que más personas participen plenamente en el mundo laboral.

Esta visión es consistente con el planteamiento que Estrada ha desarrollado al frente de Éntrale: la inclusión debe estar vinculada con la capacidad de una organización para aprovechar mejor el talento que ya existe.

El reto no es encontrar talento, sino dejar de excluirlo

Después de una década de trabajo, la definición de inclusión que propone Fernando Estrada es más amplia que simplemente contratar personas con discapacidad. Una empresa verdaderamente incluyente es aquella en la que cualquier persona puede sentirse valorada, participar, crecer y desarrollar su talento.

Esa visión resume también el camino que ha recorrido Éntrale: pasar de la intención a la acción, de la filantropía a la estrategia y de los discursos a la medición de resultados.

El desafío para México, en ese sentido, no parece estar en descubrir capacidades que no existen. El talento ya está ahí. Lo que hace falta es transformar las estructuras, los prejuicios y las prácticas que todavía impiden que pueda participar plenamente.

Y esa es, quizá, la idea central detrás del trabajo de Fernando Estrada: México no necesita descubrir nuevas capacidades; necesita dejar de excluir las que ya existen.

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