Este año tuve la oportunidad de asistir a la Cena Anual “Together”, un evento que, más allá de reunir a la industria de reuniones, deja claro que la inclusión es un compromiso que se construye todos los días. La fundación Together, con siete años de trayectoria y donataria autorizada desde 2018, ha impulsado la inclusión laboral de personas con discapacidad (PcD) principalmente en el sector de reuniones, y esta noche logró recordarnos por qué su labor es tan necesaria.
La cita fue en el Club de Banqueros de la Ciudad de México, un espacio que se llenó de sonrisas desde el primer momento. El registro, atendido por PcD, abrió la noche con un mensaje silencioso pero poderosísimo: cuando existen las oportunidades correctas, el talento destaca por sí solo.
Antes de pasar al salón principal, los asistentes tuvimos un pequeño recorrido por una exposición de obras realizadas por personas con discapacidad intelectual, parte de la Fundación Amigos Caleidoscopio. Varias piezas estaban a la venta, y ver a la gente detenerse, observarlas y valorarlas como arte genuino fue un momento que marcó el inicio de una noche muy especial.
Una noche guiada por la magia
El hilo conductor de esta edición fue la “magia”, y no solo como concepto. Tuvimos la participación de Magos Sin Fronteras, una fundación colombiana que utiliza la magia como herramienta de transformación social para jóvenes de comunidades vulnerables. Carlos, Tamara y Daniel se encargaron de sorprendernos durante toda la noche con actos que aparecían en los momentos menos esperados.
La cena inició oficialmente con un mensaje de bienvenida por parte de Rafael Hernández, fundador de Together. Después, los magos tomaron el escenario para un acto central que, además de entretener, dio paso a los mensajes clave de la noche.
Logros que se sienten, no solo se cuentan
Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Dalia Henry, quien compartió cómo nació la fundación y cuáles han sido los resultados más importantes del último año. Entre ellos destacan:
Inclusión en más de 200 eventos.
Más de 750 oportunidades laborales generadas para PcD.
Más de 500 personas sensibilizadas a través de talleres para crear espacios verdaderamente inclusivos.
Más que cifras, Dalia recordó que cada número representa una historia, una familia beneficiada y un equipo de trabajo más fuerte gracias a la diversidad.
Otro momento que tocó fibras fue el acto de magia y las palabras de Karla y Víctor, quienes forman parte de la fundación desde sus inicios. Ambos compartieron cómo sus oportunidades laborales han cambiado su vida y agradecieron a las empresas que han confiado en su talento
Reconocimientos a quienes abren camino
La parte final de la noche estuvo dedicada a reconocer a empresas y personas que han impulsado la inclusión desde sus propios espacios. Los reconocimientos fueron entregados por Delia y María Elena Cruz, directora de la fundación.
VOLUNTADES QUE TRANSFORMAN – Grupo AmasB Se reconoció la contratación formal de una persona con discapacidad intelectual en febrero de este año, mostrando que la inclusión también debe vivirse en nómina y no solo en eventos. Lo recibió Marco Rea, CEO de AmasB.
VOZ QUE ABRE ESPACIOS – Viajes El Corte Inglés Por casi cuatro años de trabajo continuo con Sandra, una PcD motriz que colabora en proyectos temporales, además de talleres, charlas y la integración de PcD en sus eventos. Este año cerrarán con un taller híbrido sobre discapacidad y derechos humanos. Lo recibió Margarita Villamizar, Directora de Estrategia y Transformación.
VOZ QUE ABRE ESPACIOS – Luis Díaz Báez (Grupo Vanexpo) Por ver siempre las capacidades antes que las limitaciones y permitir que las PcD tomen roles más allá de las bienvenidas, aprendiendo y desarrollándose en distintas áreas durante expos como Abastur, Expomed y Expo Franquicias.
COMPROMISO CONSTANTE – Gran Premio de la Ciudad de México Por cinco años consecutivos contratando PcD, iniciando con cinco personas y llegando a 25 en los últimos dos años, siempre bajo los mismos procesos que cualquier colaborador. Lo recibió Fabiola Guevara, de CIE.
La noche cerró con aplausos, abrazos y un mensaje que quedó claro en cada momento: la inclusión no es un acto aislado, es un trabajo constante que transforma vidas. Y eventos como este lo recuerdan con una calidez que permanece más allá de la cena.