a reactivación de los trenes como medio de transporte ha estado en el centro de las conversaciones de los mexicanos en los últimos tiempos. En el sur del país, se espera la puesta en funcionamiento del ambicioso Tren Maya y el Tren Interoceánico, proyectos que se espera que concluyan en este semestre. Además, el Tren Interurbano El Insurgente, que conecta la Ciudad de México con el Estado de México, ha iniciado sus operaciones y ampliará su recorrido en los próximos meses.
Sin embargo, se plantea la pregunta: ¿Podría el tren convertirse en una alternativa de transporte para los poblanos en los próximos años? Durante 2023, se han propuesto dos proyectos que podrían cambiar la dinámica del transporte en la región.
En enero, el diputado del partido Morena por Tlaxcala, Armando Contreras Castillo, insinuó la posibilidad de una conexión ferroviaria entre Tlaxcala y Puebla. Según el legislador, se han mantenido conversaciones con autoridades de ambas entidades y empresarios para llevar a cabo el proyecto del Tren Suburbano de Pasajeros Tlaxcala – Puebla. Se espera que tenga un recorrido de 45 kilómetros y beneficie a comunidades en ambas entidades, ofreciendo un transporte cómodo, seguro y confiable. Además, se espera que contribuya a reducir la congestión del tráfico en la zona metropolitana.
En abril, durante un foro sobre transporte con impacto social, la entonces jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, planteó la necesidad de que Puebla y la Ciudad de México cuenten con una vía ferroviaria propia, similar a la que existió en el pasado.
Estos proyectos representan una oportunidad para mejorar la movilidad en la región y ofrecer a los ciudadanos una alternativa de transporte eficiente y sostenible. A medida que avancen los estudios y el desarrollo de estos proyectos, será interesante seguir de cerca cómo impactarán en la vida de los poblanos y en la conectividad regional. La reactivación de los trenes podría traer beneficios significativos en términos de movilidad y desarrollo económico.