Celia Marín Sasaki levanta la mano para presidir el Tribunal Superior de Justicia de la CDMX en una nueva era de transformación liderada por mujeres.
En un país que atraviesa una transformación histórica, donde las mujeres han dejado de pedir permiso para liderar y hoy ocupan con firmeza los espacios de poder, la justicia también exige una evolución profunda, ética y con rostro humano. En ese contexto, Celia Marín Sasaki se perfila como la mujer idónea para encabezar el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.
Así lo expresó ayer, 18 de julio, durante un encuentro con medios de comunicación y aliadas clave, celebrado en el Restaurante San Ángel Inn. Acompañada por figuras destacadas como Arcelia Ramírez y Mar Grecia Oliva, fundadoras de La Costilla Rota, Celia sostuvo un diálogo abierto y valiente sobre el rumbo que necesita el sistema judicial capitalino.
“No se puede hablar de justicia en un país que ya cambió, si el poder judicial sigue operando con estructuras que excluyen y con tiempos que castigan a quienes menos tienen”, afirmó. “Hoy, la transformación también debe alcanzarnos a nosotros: los tribunales deben reflejar el cambio que vive la nación.”
Con más de 28 años de experiencia y una carrera intachable, Celia ha sido pionera en la implementación del expediente electrónico, en la defensa activa de la paridad y en la construcción de una justicia más cercana y ágil. “La modernización no es un lujo: es una urgencia social. Una sentencia puede cambiar una vida, pero llegar tarde puede arruinarla.”
En un momento donde México es liderado por una mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, y la Ciudad de México tiene una jefa de Gobierno como Clara Brugada, con arraigo popular y conciencia social, la presencia de una mujer en la presidencia del Poder Judicial capitalino no es solo justa: es necesaria.
“No se trata de abrir camino por género, sino de ejercer el liderazgo que la historia nos exige. La justicia también debe verse, sentirse y construirse en clave de igualdad”, dijo, ante medios y representantes de organizaciones civiles.
La trayectoria de Celia ha sido reconocida por diversos organismos y medios. Nuestra revista The Front la nombró “la abogada más poderosa de México”, y fue distinguida como una de las mujeres ejecutivas más influyentes por Mundo Ejecutivo. La presea que lleva su nombre —instituida por La Costilla Rota— reconoce a mujeres que han defendido la justicia desde dentro del sistema, no desde la comodidad, sino desde el compromiso.
Como articulista de El Universal y voz activa en espacios de opinión, su pensamiento ha sido consistente: una justicia que no escucha, no es justicia. Una justicia lenta, no es justicia. Una justicia sin paridad, es injusticia.
La reunión del 18 de julio no solo marcó un pronunciamiento: fue una declaración política. Un acto de coherencia en un país que ha confiado en las mujeres para encabezar el Poder Ejecutivo y Legislativo. Hoy, le toca al Judicial sumarse a la transformación con inteligencia, ética y visión de Estado.
Celia Marín Sasaki no aspira a un cargo, sino a cumplir con una causa: que la justicia sea el rostro más digno de la Cuarta Transformación.