Podríamos estar ante el inicio de una nueva era: la de los vuelos supersónicos. Los diseños para un nuevo avión propulsado por hidrógeno aseguran reducir los tiempos de viaje alrededor del mundo por aire a unas pocas horas.
El último avión en lograr la hazaña fue el Concorde. En su apogeo, el avión franco-alemán cruzó el Atlántico en un tiempo récord de unas tres horas y media, volando a una velocidad de más de 2100 km/h.
Ahora, una nueva empresa suiza está buscando reducir el tiempo de viaje actual de París a Nueva York de ocho horas a solo una hora y media, con su avión de pasajeros hipersónico propulsado por hidrógeno.
El objetivo de Destinus es el de construir el primer avión comercial propulsado por hidrógeno, que pueda viajar a cinco veces la velocidad del sonido y a altitudes de más de 33 km (más de 100 000 pies).