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CELEBRA EL GLOBAL WELLNESS DAY CON UNA PROPUESTA QUE ELEVA EL BIENESTAR EN UNA EXPERIENCIA DE LUJO

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Una propuesta integral de bienestar que combina descanso, actividad física y alimentación consciente en un entorno privilegiado frente al Caribe mexicano.

En el marco del Día Internacional del Wellness, SLS Playa Mujeres presenta una propuesta que redefine el bienestar contemporáneo a través de un enfoque integral que combina relajación, movimiento, nutrición consciente y experiencias sensoriales en un entorno privilegiado frente al Caribe.

Más allá de un resort todo incluido, SLS Playa Mujeres se posiciona como un destino donde el wellness se vive en cada detalle, invitando a sus huéspedes a reconectar con su cuerpo, mente y energía a través de una curaduría de experiencias diseñadas para transformar su estancia en un ritual de equilibrio.

Un santuario para reconectar: El corazón de la experiencia wellness

En el corazón de esta filosofía se encuentra Ciel Spa, un santuario dedicado al bienestar que propone un viaje sensorial a través de tratamientos diseñados para restaurar el balance interno. 

Su propuesta abarca desde masajes especializados como Alivio en Movimiento, enfocado en liberar la tensión muscular y mejorar la movilidad, y el Masaje Terapéutico para el Dolor, ideal para tratar sobrecargas y estrés acumulado, hasta rituales corporales como Experiencia de la Tierra o el Ritual Renovador de Chocolate, que purifican, exfolia y revitaliza la piel a través de texturas y activos naturales los faciales también son parte de la experiencia de Ciel Spa destacan “C” Luminosidad Suprema, que potencia la producción de colágeno mediante antioxidantes, o el Facial Impacto de Colágeno 3D, diseñado para redefinir el contorno facial y suavizar líneas de expresión, así como tratamientos de limpieza profunda que restauran el equilibrio de la piel. 

Cada experiencia está concebida para actuar desde adentro hacia afuera, logrando un bienestar integral que se traduce en una sensación de renovación profunda y visible.

Movimiento consciente: wellness activo con SLS Sculpt

Complementando esta experiencia, el hotel impulsa un estilo de vida activo a través de su programa SLS Sculpt, una innovadora propuesta fitness que integra más de 200 rutinas diferentes diseñadas para adaptarse a todos los niveles. Desde entrenamientos funcionales, TRX y CrossFit, hasta clases de yoga, pilates y sesiones personalizadas, cada experiencia está pensada para activar el cuerpo de forma dinámica y efectiva.

El resort cuenta con dos gimnasios indoors y uno más al aire libre que permite entrenar en contacto con la naturaleza, integrando el movimiento con el entorno para una experiencia aún más revitalizante.

Sabores que nutren tu cuerpo y elevan la experiencia

La propuesta de wellness se extiende también a la nutrición, con una oferta gastronómica que incluye opciones balanceadas en Verde, un juice bar cuya especialidad son los jugos y smoothies saludables, para nutrir el cuerpo sin renunciar al sabor, alineándose con un estilo de vida consciente.

Este enfoque integral convierte a SLS Playa Mujeres en un referente de bienestar en el Caribe mexicano, donde cada espacio, experiencia y detalle están diseñados para acompañar a los huéspedes en un viaje de reconexión, energía y equilibrio.

Para mayor información visita: 

Sitio web: www.slshotels.com/playamujeres

Redes sociales: @slsplayamujeres

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G. E. M. A. llega a San Miguel de Allende.

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Hay ciudades que se visitan una vez y parecen quedar resueltas. San Miguel de Allende no es una de ellas. Cada regreso revela una capa distinta: una calle que no habías caminado, una mesa que no esperabas, una copa servida frente al paisaje, una galería que cambia la forma de mirar o un hotel que te recuerda que la hospitalidad también puede ser una forma de abrazo. Bajo esa idea nace GEMA, una plataforma que reúne gastronomía, enología, mixología y arte para mostrar una versión más amplia, contemporánea y sensorial de San Miguel.

La experiencia comenzó desde la mesa, porque en San Miguel casi todo termina —o empieza— alrededor de una buena conversación. En San Francisco Steakhouse, la noche se vivió desde el fuego, los cortes, el vino y esa elegancia cálida que no necesita sentirse distante. Ahí, la hospitalidad apareció en la forma de recibir, en las recomendaciones, en el ritmo de la cena y en esa manera tan propia de la ciudad de hacer que una comida se convierta en escena.

Agavia nos llevó hacia otra lectura de la cocina mexicana: más íntima, más conectada con la raíz y con una forma contemporánea de entender el producto. El menú se sintió como una conversación entre tradición y presente, mientras la barra acompañaba con bebidas pensadas para abrir la experiencia y no solo para llenar una copa. Hacintto, por su parte, mostró el lado nocturno y social de San Miguel: una cantina contemporánea donde la cocina, la mixología y el ambiente construyen una cena con carácter, de esas que se alargan porque nadie tiene prisa por irse.

Raíces fue quizá una de las experiencias más entrañables. Desde el recibimiento del socio, llegado desde su natal Culiacán con una sonrisa franca, hasta la chef apareciendo con un agua de aguacate inesperada y deliciosa, todo se sintió honesto. La mesa habló de resiliencia, de cariño y de una cocina mexicana que no solo alimenta, sino que consiente. Los chilaquiles rellenos de chicharrón, el agua de jamaica con canela, los panqués, el chocolate y cada platillo servido recordaron que el verdadero lujo también puede estar en una receta hecha con amor y en un equipo que atiende siempre con una sonrisa.

La ruta de hospitalidad abrió otra dimensión. En Hotel La Morada, estar a unos pasos de la Parroquia de San Miguel Arcángel transformó la estancia en una experiencia profundamente conectada con la ciudad. La nota de bienvenida con una pequeña botella de espirituoso, enviada de parte de la dueña, marcó ese tipo de detalle que define la hospitalidad de lujo: hacerte sentir esperado. A eso se sumó una meditación con sound healing que permitió pausar, respirar y soltar el ruido del viaje antes de continuar con la agenda.

Rosewood San Miguel de Allende mostró el lujo desde una escala más silenciosa y sofisticada. Sus jardines, amenidades y arquitectura construyen una versión de gran hacienda contemporánea, pero fue en Pirules Garden Kitchen donde la experiencia encontró su punto más sensorial. La cocina abierta, el fuego, los ingredientes y la forma en que el chef recrea sabores que van de lo familiar a lo elaborado convirtieron la cena en una narración. Amatte, en cambio, representó una visión más joven y estética del lujo: diseño, wellness, rooftop, gastronomía y una forma de vivir San Miguel desde la contemplación y el estilo de vida.

Después llegó el campo. La Santísima Trinidad nos recibió con un paisaje verde, amplio, privado, casi reservado para quienes entienden que el lujo también puede encontrarse en el silencio. Ahí, el vino convive con el aceite de oliva, el balsámico, la lavanda y una manera de aprovechar la tierra desde distintas expresiones. Ventanas de San Miguel mostró una experiencia más residencial y boutique: golf, casas, villas, hotel, privacidad y una forma de mirar la ciudad desde otro ritmo. Otomí Residencial llevó esa vida premium hacia el universo ecuestre, con desarrollos, hípico, marcas que creen en el espacio y eventos internacionales que proyectan a San Miguel mucho más allá de su postal turística.

El cierre natural llegó desde el arte, con Punto Actual como recordatorio de que San Miguel también se colecciona, se contempla y se piensa. La galería permitió cambiar el ritmo del viaje y entender que la creatividad de la ciudad no solo está en sus fachadas o en sus mesas, sino también en las piezas, los artistas y las conversaciones que nacen frente a una obra.

Al final, GEMA no se siente como una agenda de actividades, sino como una forma de volver a mirar San Miguel de Allende. Una invitación a entender que la ciudad no está agotada, que todavía tiene secretos, proyectos, sabores, paisajes y espacios capaces de sorprender tanto a quien llega por primera vez como a quien creía conocerla por completo.

GEMA, Gastronomía, Enología, Mixología y Arte, nace como una nueva plataforma internacional que reúne cocina, vino, coctelería, arte y hospitalidad para mostrar una visión contemporánea de San Miguel de Allende. Del 24 al 30 de agosto, su primera edición buscará posicionar a la ciudad como un destino premium para nuevas generaciones de viajeros y para quienes desean redescubrirla desde sus experiencias más sensoriales.

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La Santísima Trinidad en San Miguel de Allende.

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El lujo de llegar al campo y quedarse en silencio

Hay lugares a los que uno llega y, antes de que alguien diga algo, el paisaje ya empezó a hablar. La Santísima Trinidad es uno de ellos. Desde el camino, la experiencia comienza a sentirse distinta: el verde aparece como una primera bienvenida, las casas grandes se asoman entre el paisaje y todo tiene una sensación de reserva, de privacidad, de ese lujo que no necesita explicarse porque se percibe en el silencio.

Llegar a este viñedo es entrar a una versión más pausada de San Miguel de Allende. No la del centro lleno de movimiento, sino la del campo que rodea la ciudad y que recuerda que el destino también tiene una relación profunda con la tierra. Hay caminos, jardines, viñedos, construcciones que parecen dialogar con una estética de casas antiguas y una atmósfera que invita a bajar la voz. Todo se siente cuidado, pero no rígido. Elegante, pero no distante.

La experiencia no se limita al vino, y eso es parte de su encanto. En La Santísima Trinidad, la tierra se aprovecha de distintas maneras: se cultivan vides, se trabaja con olivos, se elaboran productos como aceite de oliva, se integran elementos como la lavanda y se construye alrededor de todo ello una narrativa de estilo de vida. No es únicamente un viñedo para ir a probar etiquetas; es un lugar para entender cómo el vino puede convertirse en una forma de habitar el campo.

Durante la visita, uno empieza a descubrir esa relación entre producción, paisaje y hospitalidad. Te hablan de las variedades, de la tierra, del proceso y de cómo cada vino responde a una intención. Hay algo muy especial en ver las vides y después sentarse a probar lo que nace de ahí. El vino deja de sentirse como un producto y se convierte en una extensión del lugar.

También está la parte gastronómica y sensorial: las catas, los recorridos, los espacios para sentarse frente al lago o junto a los viñedos, la posibilidad de probar productos que vienen del mismo entorno. La Santísima Trinidad construye una experiencia completa, donde cada elemento —vino, aceite, paisaje, arquitectura, jardín— forma parte de una misma idea: vivir el campo desde el lujo, pero también desde la calma.

Lo interesante es que no se siente como una visita turística tradicional. Se siente más bien como una invitación a entrar a una comunidad privada, a un territorio donde la vida premium no se define por el exceso, sino por el tiempo. Por poder caminar sin prisa, mirar el verde, probar una copa y entender que San Miguel de Allende también se está posicionando desde esta nueva relación entre enología, arquitectura, bienestar y experiencias de alto nivel.

La Santísima Trinidad confirma que el lujo contemporáneo ya no solo está en la ciudad ni en el hotel. También está en el campo, en una copa servida a la temperatura correcta, en un aceite que nace de la misma tierra y en ese momento exacto en el que uno entiende que viajar también puede ser una forma de reencontrarse con lo esencial.

GEMA, Gastronomía, Enología, Mixología y Arte, nace como una nueva plataforma internacional que reúne cocina, vino, coctelería, arte y hospitalidad para mostrar una visión contemporánea de San Miguel de Allende. Del 24 al 30 de agosto, su primera edición buscará posicionar a la ciudad como un destino premium para nuevas generaciones de viajeros y para quienes desean redescubrirla desde sus experiencias más sensoriales.

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Las nuevas tendencias que marcarán el Back to School 2026

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Estamos en un momento en el que estudiar ya no sucede únicamente dentro de un salón de clases. Hoy, los estudiantes combinan clases presenciales con proyectos digitales, pasan tiempo entre cafeterías, bibliotecas, espacios de coworking y necesitan accesorios que puedan acompañarlos durante todo el día.

En ese contexto, las mochilas se han convertido en mucho más que un básico escolar. Ahora forman parte del estilo y la rutina diaria de una generación que busca practicidad, comodidad y diseño en un mismo lugar. Espacios para laptops, compartimentos funcionales y materiales resistentes son parte de lo que muchos jóvenes priorizan para moverse fácilmente entre clases, trabajo, actividades sociales y viajes cortos.


Este back to school se perfila como una temporada donde la moda, la funcionalidad y la expresión conviven de manera natural. Desde backpacks intervenidas con charms y detalles únicos, hasta estéticas inspiradas en la nostalgia como lapiceras y loncheras, el lifestyle urbano y ser protagonistas de la vida domina las conversaciones. Más que prepararse para volver al salón de clases, la nueva temporada refleja una forma de reconectar con amigos y crear experiencias.

Por esta evolución y pensando en las tendencias, Herschel presenta sus modelos clásicos y más reconocidos, buscando aportar una estética propia con una paleta de colores sólidos y neutros que se adapta a distintos estilos y personalidades. 


La colección incorpora diseños pensados para acompañar la rutina más allá del salón de clases, funcionando tanto para la escuela y la universidad como para la oficina, viajes cortos o actividades extra, además de integrar compartimentos prácticos para tecnología y objetos personales.

Herschel ya está disponible a través de tiendas departamentales como Liverpool y El Palacio de Hierro, además de la tienda en línea herschel.com.mx

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