A las 10,000 pies sobre Tequesquitengo, la hinchada mexicana se suspende en el aire.
No hubo tribuna, no hubo cánticos, no hubo pantalla gigante. La afición, ese día, miró hacia arriba. Y arriba, exactamente arriba, estaba la suya.
María Fernanda Ramírez Quintero, Adolfo López y Eduardo Garza saltaron desde un globo aerostático con la playera de México puesta y un balón entre las manos. Abajo, en alguna cancha del mundo, México jugaba contra Inglaterra. Arriba, en caída libre, otros tres mexicanos también habían decidido jugar, sólo que el suyo era un partido distinto: uno contra la gravedad, contra el vértigo y contra la costumbre de pensar que el deporte extremo es cosa de otros, de películas, de países con montaña y nieve.
La fotografía fue de Román Alba, y la imagen que dejó (cuerpos suspendidos, playera verde en el aire, balón a la deriva) dice más de lo que cualquier crónica podría. Dice que existen muchas formas de representar, y que no todas pasan por una grada.
María Fernanda lo cuenta sin solemnidad, casi como quien describe un sábado cualquiera. Ha saltado con cabezas de calabaza en Halloween, con renos en diciembre, con lo que la imaginación dicte, y cada uno de esos fun jumps ha tenido un mismo objetivo secreto: que alguien, en algún lugar, vea la foto y piense «yo quiero hacer eso». Que el paracaidismo deje de ser una postal de adrenalina y se convierta en una disciplina posible, cercana, humana. Con comunidad. Con técnica. Con narrativa.
«El paracaidismo también tiene oficio», parece decir con cada salto. No es valentía bruta: es lectura del entorno, control emocional, una relación quirúrgica con el cuerpo y con el aire. Saltar desde un globo, además, tiene su propia física, y es ahí donde el deporte se vuelve también un poco conversación.
Desde el globo no hay viento relativo. La velocidad horizontal es prácticamente cero, así que al soltarse de la canastilla no hay zumbido, no hay ráfaga: hay un vacío extrañísimo, una especie de silencio en movimiento que dura unos segundos hasta que el cuerpo alcanza velocidad terminal y el aire, finalmente, lo envuelve, lo estabiliza, le devuelve el mundo. Es entonces cuando se puede abrir el paracaídas.
Los saltos desde globo suelen hacerse alrededor de los 10,000 pies. Desde avión, entre 12,000 y 13,000. La diferencia no es de trampa ni de facilidad: es de cálculo. El globo deriva con el viento, y por eso se necesita, como mínimo, licencia A y 50 saltos previos antes de intentarlo. Existe la posibilidad real de aterrizar fuera de la drop zone, esa franja de tierra donde despegan, aterrizan y se preparan los paracaidistas. Una puerta abierta a la improvisación, al paisaje, a lo que el aire decida.
No es, en otras palabras, un salto para principiantes. Es un salto para alguien que ya aprendió a confiar.
Después de este fun jump, María Fernanda no descansa. Del 20 al 24 de agosto, en Monkey Head, intentará el récord femenil de belly con otras 19 mujeres mexicanas. Algunos hombres las acompañan en el proceso, fortaleciendo las formaciones; la mayoría, aprendiendo a hacerse a un lado para que el espacio sea de ellas.
El camino fue creciendo en silencio, como crecen casi siempre las cosas que valen la pena: grupos pequeños al principio, una selección enfocada después, una convicción de que el paracaidismo mexicano puede tener también un rostro femenil, y no uno solo: veinte. Cada una con su salto, con su licencia, con sus 50 (o sus 500) vuelos encima. Cada una entendiendo, en caída libre, algo que es difícil de explicar abajo: que el cuerpo, cuando se confía, encuentra su lugar en el aire.
En un país donde el deporte suele mirarse desde la cancha, la pista o el estadio, acciones como ésta invitan a mirar hacia arriba. A veces, conocer una disciplina empieza por una imagen distinta: una playera verde flotando contra el azul, un balón suspendiendo su propia caída, tres amigos convirtiendo el entusiasmo nacional en una escena que nadie vio venir.
Desde ahí (desde esa imagen) el paracaidismo se vuelve un poco más cercano. Un poco más comprensible. Un poco más nuestro.
Porque apoyar a México, como demostraron María Fernanda, Adolfo y Eduardo, también puede tomar la forma de un salto. A veces no se grita desde una grada: se vuela. Y en ese gesto (uno que es a la vez deportivo, simbólico y profundamente lúdico) el paracaidismo mexicano encuentra una oportunidad para ser visto, entendido y celebrado como lo que es: parte de una cultura deportiva más amplia, más diversa y, sobre todo, más alta.
En el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Museo Jumex presenta Objetos de leyenda: Momentos icónicos en la historia del fútbol, una exposición que transforma al deporte más popular del mundo en un recorrido cultural, histórico y emocional a través de piezas que marcaron generaciones enteras.
La muestra, que podrá visitarse del 10 de junio al 30 de agosto de 2026 en la Galería 1 del recinto, fue organizada en colaboración con Qatar Museums y el 3-2-1 Qatar Olympic and Sports Museum, como parte de la programación del Año de la Cultura Catar–Canadá–México 2026.
Más allá de la pasión deportiva, la exposición propone una mirada al fútbol como fenómeno global capaz de unir culturas, memorias y emociones colectivas. A través de balones históricos, camisetas legendarias, trofeos, archivos y objetos inéditos, el visitante podrá recorrer algunos de los momentos más decisivos del deporte desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.
Entre las piezas más esperadas destaca la camiseta que Diego Maradona utilizó durante el histórico partido de cuartos de final de la Copa del Mundo de 1986 en México, una prenda que forma parte del imaginario colectivo del fútbol mundial. También se exhibirán las botas que Pelé utilizó en el Mundial de 1970, torneo que consolidó la dimensión global del deporte, además de un balón de cuero pintado a mano que conmemora la final de la FA Cup de 1888 en Londres.
La exposición fue curada por Najla Al Thani, quien construyó un diálogo entre memoria, patrimonio y cultura visual a partir de objetos que han trascendido el ámbito deportivo para convertirse en símbolos históricos.
Con esta muestra, el Museo Jumex amplía nuevamente su conversación con públicos diversos, llevando al espacio museístico una narrativa donde el deporte, el diseño, la identidad y la historia contemporánea convergen en una experiencia profundamente emocional y cultural.
El Abierto Mexicano Telcel presentado por HSBC anunció a cuatro jugadores dentro del TOP 10 para su edición XXXIII que se celebrará del 21 y el 28 de febrero de 2026 en el bello puerto de Acapulco.
El cuadro de singles de 32 jugadores estará encabezado por Alexander Zverev (No. 3), Lorenzo Musetti (No. 5), Alex de Miñaur (No. 6) y Ben Shelton (No. 7).
Acompañados por Casper Ruud (No.13), Alejandro Davidovich Fokina (No. 14) y Flavio Cobolli (No. 22), junto con Frances Tiafoe (No. 34), el veterano y campeón de 2014, Grigor Dimitrov (No. 45), además de Gael Monfils (No. 110) en su último año como profesional.
La lista para el ATP 500 la completan jugadores destacados como Cameron Norrie (No. 27), Brandon Nakashima (No. 30), Valentin Vacherot (No. 31), Corentin Moutet (No. 37) y el estadounidense Sebastian Korda (No. 53), entre otros.
“Estamos muy contentos con esta edición ya que tenemos varias noticias importantes y experiencias nuevas para los aficionados. Pero sobre todo, estamos listos para recibir a estos grandes jugadores donde tenemos a cuatro tenistas dentro del Top 10 con Zverev, Musseti, De Miñaur, campeón en 2023 y 2024, y Shelton, una cifra que pocos torneos en el mundo pueden presumir”, aseguró Álvaro Falla, CEO de Mextenis y director del torneo.
El alemán Zverev buscará por tercera vez regresar al partido decisivo luego de disputar la final de 2019 que perdió ante Nick Kyrgios y dos años después en 2021 cuando levantó el título ante Stefanos Tsitsipas.
El italiano Mussetti, que se instaló en los cuartos de final del Abierto de Australia, regresa en busca de sumar un título a los dos trofeos conquistados en 2022. Tras estrenarse en el Top 5 mundial, el objetivo es incrementar su palmarés.
El australiano De Miñaur, quien también presume de una gran participación en el primer Grand Slam del año en casa y fue bicampeón de Acapulco en 2023 y 2024, suma 10 títulos en su carrera (el último en Washington 2025).
Y cierra la lista del Top 10 Ben Shelton, con 23 años, quien ganó su primer Masters 1000 en Canadá en 2025, suma tres títulos ATP y comenzó en gran nivel la temporada tras llegar a cuartos de final en Australia.
Por su parte, el noruego Ruud conquistó el Masters 1000 de Madrid en 2025 y fue finalista en 2024 en los torneos de Acapulco y Los Cabos.
Mientras que el español Davidovich Fokina, finalista en 2025 en Acapulco, donde cayó ante Tomas Machac, estará de regreso en busca de su primer título en el circuito tras tres finales el año pasado.
El italiano Flavio Cobolli, de 23 años, regresa tras conquistar sus primeros dos títulos ATP en 2025 y otro de los favoritos de la afición local, el estadounidense Frances Tiafoe, también estará presente.
La lista de jugadores y sus alternantes prometen una semana de alta competencia y espectáculo en la Arena GNP Seguros. Además el AMT le dio la bienvenida a su nuevo patrocinador Stanley.
“Estamos seguros de que sus productos conectarán muy bien con la afición y que esta alianza va a sumar mucho a la experiencia que viven en el complejo”, aseguró Falla.
Entre las novedades para esta edición del Abierto Mexicano Telcel presentado por HSBC destacan un Congreso de Entrenadores que se llevará a cabo del 23 al 25 de febrero con referentes como Nicolás Pereira, Leonardo Lavalle, Edgar Giffenig, David Witt y Pedro Clar, además de un proyecto que brinda mucho orgullo a Mextenis.
Se trata de Cantera CONADE, un proyecto junto a la organización y la Federación Mexicana de Tenis para apoyar el desarrollo de jóvenes talentos entre 14 y 16 años. En esta ocasión dentro del marco del torneo se llevará a cabo un selectivo rumbo al pre mundial que se disputará en abril en Canadá.
Además, la agenda de actividades se amplía para ofrecer más espacios de convivencia familiar y acercamiento con los jugadores, incluyendo la presencia del argentino Juan Martín del Potro, campeón en 2018, quien será embajador del evento y participará en dinámicas con el público.
El tradicional Kids Day no puede faltar previo al inicio de la actividad del cuadro principal, sumado a Trote por Acapulco, un trote de 5 km junto con Adidas en apoyo a la fundación Construyendo.
Además el área gastronómica se renueva con nuevos invitados como Los Panchos, el chef Carlos Gaytán, primer mexicano en recibir una estrella Michelin e incluso Cuervo ofrecerá nueva coctelería. Sumado a restaurantes que ya han sido parte del evento, como Fisher’s, los asistentes podrán disfrutar de comida local e internacional de alto nivel dentro del complejo.
Para el cierre del torneo la organización ofrece un concierto de clausura con el grupo Moenia que forma parte de su #EstamosBienTour.
Desde la plataforma son dirigidos a Mextenis Account Manager by Ticketmaster que da paso a un proceso más sencillo, eficiente y seguro para adquirir entradas a una de las mejores semanas deportivas en el país.
El proceso cuenta con altos estándares de seguridad basado en barras dinámicas que cambian constantemente para evitar su falsificación.
En el marco de la feria internacional FITUR Madrid 2026, la Secretaría de Turismo de Chihuahua y el Fideicomiso para la Promoción Turística de Chihuahua ¡ah Chihuahua! celebran el éxito del entrenamiento abierto protagonizado por cinco corredores ralámulis de la comunidad de Guachochi, realizado este 20 de enero en el entorno de Madrid Río y la Casa de Campo, donde 289 corredores se inscribieron para compartir kilómetros con representantes de una de las tradiciones corredoras más antiguas y admiradas del mundo.
Durante cerca de dos horas, corredores madrileños y visitantes internacionales convivieron con atletas ralámulis originarios de la Sierra Tarahumara, en una experiencia que combinó deporte, cultura y promoción turística. El encuentro contó con dos circuitos uno de cinco kilómetros y otro de diez diseñados para distintos niveles, reafirmando que correr, desde la visión ralámuli, es una práctica inclusiva y profundamente ligada a su identidad.
Reconocidos mundialmente por su extraordinaria resistencia física, los ralámuli cuyo nombre significa «los de los pies ligeros» mostraron en Madrid una forma de entender el movimiento muy alejada de la competición moderna. En Chihuahua, correr no es solo un deporte: es un medio de transporte, un ritual comunitario, es herencia ancestral y forma de vida, forjada en la geografía desafiante de la Sierra Tarahumara.
El entrenamiento permitió a los participantes conocer de primera mano esta filosofía que ha inspirado a corredores de todo el mundo, especialmente desde la publicación del libro Nacidos para correr, y reforzó el interés por el estado de Chihuahua como destino de turismo deportivo, cultura y de naturaleza.
Edibray Gómez Gallegos, secretario de turismo de Chihuahua, destacó la relevancia del encuentro:
«Este entrenamiento en Madrid es mucho más que una actividad deportiva; es un puente cultural entre Chihuahua y España. Compartir la cosmovisión ralámuli nos permite mostrar al mundo la riqueza humana, natural y cultural de nuestro estado, e invitar a los viajeros a conocer el origen de una de las historias más inspiradoras del running a nivel global.»
Esta acción forma parte de la estrategia de promoción internacional anual de Chihuahua en la que la participación en la feria de turismo FITUR es una de las numerosas acciones constantes y continuas a lo largo del año, y cuyo objetivo es posicionar al estado como hogar de experiencias auténticas donde el deporte, la cultura viva y la naturaleza se entrelazan, y donde correr sigue siendo, como desde hace siglos, una forma de libertad.