En The Front Magazine MX, creemos en el poder y la influencia de las mujeres que transforman el mundo. Por ello, este marzo, en el Mes de la Mujer, presentamos una edición especial dedicada a honrar su lucha, sus logros y su invaluable impacto en la sociedad.
El 8 de marzo no es solo una fecha en el calendario; es un recordatorio de la lucha histórica por la equidad, la justicia y el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Es un día para reflexionar sobre los avances conseguidos, pero también sobre los desafíos que aún persisten. En esta edición, queremos ser un espacio de visibilidad y voz para todas aquellas mujeres que día a día desafían los límites y construyen un mundo más justo.
Como portada de este número especial, tenemos el honor de presentar a la Magistrada Celia Marín Sasaki, una líder excepcional en el ámbito de la justicia, cuyo compromiso y trayectoria son un ejemplo de fortaleza y liderazgo. Su historia es un testimonio del impacto que las mujeres pueden generar en sus comunidades y en el mundo.
Acompañando esta edición, reunimos las voces de diversas mujeres influyentes que comparten su visión sobre el papel de la mujer en la actualidad. Empresarias, activistas, artistas y líderes de opinión nos ofrecen sus reflexiones sobre la importancia del empoderamiento, la sororidad y la lucha continua por la igualdad.
El Mes de la Mujer es una oportunidad para reconocer, celebrar y amplificar las historias de aquellas que están cambiando el mundo. En The Front Magazine MX, reafirmamos nuestro compromiso con esta causa y los invitamos a ser parte de esta conversación, porque el reconocimiento a la mujer no es solo en marzo, sino cada día del año.
En el ecosistema del emprendimiento actual, el liderazgo femenino está redefiniendo la forma de construir empresas: con visión, estructura y propósito. Un claro ejemplo es Laura Rubí González Castillo, fundadora de Nandos El Detalle Perfecto, una marca mexicana que ha logrado consolidarse en el sector de decoración y regalos a partir de una propuesta basada en experiencia, curaduría y conexión emocional, sin perder solidez operativa ni visión de crecimiento.
Abogada de formación, especializada en Derecho Fiscal, Laura ejerció durante varios años antes de tomar una de las decisiones más relevantes de su trayectoria profesional: rediseñar su camino laboral para alinearlo con su proyecto de vida. “Yo quería ser mamá de tiempo completo y, al mismo tiempo, construir algo propio”, explica. Esa decisión, lejos de representar una pausa profesional, se convirtió en el punto de partida de un emprendimiento con bases firmes.
Decidir emprender: cuando la sensibilidad también es liderazgo
La idea de Nandos comenzó a gestarse en 2008, pero fue hasta 2016 cuando se materializó como negocio. En sus primeros años, operó de forma estacional, permitiendo validar el modelo sin comprometer recursos de forma prematura. Para 2018, el proyecto evolucionó a una operación anual, impulsada por canales digitales, redes sociales y marketplaces.
Desde el inicio, Laura apostó por un liderazgo cercano y consciente. “Nunca he vendido pensando solo en el dinero; vendo pensando en lo que la persona va a sentir cuando reciba el producto”, señala. Esta visión, comúnmente asociada a lo emocional, se convirtió en un activo estratégico que diferenció a la marca en un mercado altamente competitivo.
@ 2025 | Erick Rugerio Fotografía |
Control, estructura y toma de decisiones
Uno de los movimientos clave bajo su liderazgo fue la integración de la producción. En 2020, Laura abrió su propio taller, eliminando la maquila y asumiendo el control total de los procesos. Esta decisión fortaleció la calidad del producto, la coherencia de marca y la eficiencia operativa.
“Conozco cada proceso, desde lijar una pieza hasta el acabado final. Eso me permite exigir y garantizar el estándar que ofrecemos”, afirma. Este involucramiento directo refleja un liderazgo que no delega sin entender, una característica cada vez más valorada en empresas lideradas por mujeres.
La tienda como extensión del liderazgo
Hoy, Nandos El Detalle Perfecto cuenta con una sucursal de más de 330 m², concebida como un showroom experiencial. El espacio no solo funciona como punto de venta, sino como una plataforma estratégica que comunica valores, estética y visión de marca.
El concepto de Navidad todo el año, que dio origen a la marca Christmas Store, responde tanto a una convicción personal como a una lectura clara del mercado. Laura identificó una oportunidad inexistente en México y la convirtió en una ventaja competitiva.
Diversificación sin perder identidad
Bajo su liderazgo, Nandós ha evolucionado hacia una arquitectura de marca que permite crecer sin diluir su esencia. A la marca principal se suman proyectos como Seven Hugs, enfocado en productos infantiles, y Christmas Store, especializado en decoración navideña permanente. Cada línea responde a un segmento específico, manteniendo coherencia estética y operativa.
Visión de expansión y crecimiento sostenible
El plan de crecimiento contempla la apertura de nuevas ubicaciones en ciudades estratégicas como Querétaro, Mérida, Monterrey, Guadalajara y Puebla. La estrategia prioriza showrooms que funcionen tanto para consumidor final como para venta B2B, diseñadores y compradores mayoristas.
“La tienda no es solo un espacio bonito; es una herramienta de negocio, de posicionamiento y de confianza”, explica Laura. Esta visión refleja un liderazgo enfocado en sostenibilidad, rentabilidad y escalabilidad.
Liderar desde la conexión humana
Uno de los pilares del liderazgo de Laura es la relación con sus clientes y colaboradores. La retroalimentación constante, la recompra y el contenido generado por la comunidad han sido indicadores clave para la toma de decisiones.
“Cuando un cliente comparte su experiencia, confirma que estamos construyendo algo más grande que una transacción”, señala. Para Laura, el éxito empresarial no está peleado con la sensibilidad, sino que se fortalece a partir de ella.
Nandos El Detalle Perfecto
Una marca liderada por una mujer que entiende que el detalle, la emoción y la estrategia pueden coexistir y generar valor real.
Carlos Ayala no es el típico inversionista que se sienta en una oficina a revisar estados financieros. Su historia está tejida desde la calle, detrás de las barras, pasando por cada puesto en un restaurante o antro, desde garrotero hasta director. Hoy, a sus 40 años, Carlos es uno de los empresarios más influyentes en la industria del entretenimiento y la hospitalidad en México. Su nombre está asociado a conceptos como BÁRBARO CLUB HOUSE, un restaurante que no solo logró rentabilidad, sino que reactivó la vida en el Hipódromo, un espacio que generaciones más jóvenes ni siquiera sabían que existía.
“El cliente no solo compra comida, compra emociones. Si la experiencia no está bien pensada, el negocio está incompleto”, afirma con la certeza de quien ha aprendido con base en la experiencia, los errores y, sobre todo, los valores.
De la vida nocturna a la visión empresarial.
Estudió cine en el CCC, pero sus verdaderas lecciones las obtuvo en el campo: “Antes de graduarme ya trabajaba en antros. Trabajé también en la fábrica de mi abuelo, que tenía una empresa de espectaculares”, cuenta. Fue un amigo quien lo invitó a trabajar en un centro nocturno para ahorrar en consumo. Ahí encontró una mina de aprendizajes y oportunidades.
Su primer bar lo abrió en Tepotzotlán, después vinieron etapas como gerente, capitán y bartender en distintos puntos de la Ciudad de México, Playa del Carmen y San Francisco. “Pasé por todos los puestos. Eso me da mucha humanidad hacia el personal. Trato a la gente como me hubiera gustado que me trataran.”
A diferencia de quienes ven en el sector gastronómico una entrada rápida de dinero, Carlos entendió pronto que el éxito en este rubro es de resistencia, no de velocidad: “Muchos nuevos inversionistas quieren hacer dinero de la noche a la mañana, pero los buenos lugares tardan en consolidarse.”
Valores que dejan huella.
Ayala no concibe los negocios sin valores. La ética, la lealtad, la responsabilidad y la integridad no son frases vacías para él, sino herramientas estratégicas: “Nunca invierto en algo que no me represente como persona.” Uno de sus principios más claros es el respeto absoluto por el personal: no cruzar jerarquías, no saltarse procesos.
“No porque yo sea el dueño me meto en el trabajo del jefe de puerta. Tiene sus responsabilidades y si lo contraté es porque confío en él.” Esta visión horizontal del liderazgo no solo humaniza su gestión, sino que fortalece la lealtad interna. De hecho, promueve que sus empleados escriban cartas anuales sobre sus fortalezas y debilidades, y trabaja con ellos para mejorar.
La ética también es rentable
Su visión no sacrifica rentabilidad, sino que la fortalece a través de la ética. “La ética es rentable, aunque tarde un poco más.” Esto se refleja en prácticas como alcoholímetros en los bares, transporte responsable para clientes en estado inconveniente y una escucha activa tanto del equipo como de los comensales dentro de sus instalaciones.
En todos sus proyectos existe una constante: crear comunidad. “Me motiva ver cómo un espacio se transforma en memoria colectiva. No hay nada como entrar a uno de tus locales y sentir que la vibra está viva, que la gente está feliz.”
Carlos también ha aprendido a decir que no. Aunque un proyecto parezca rentable, si contradice sus valores o si el socio no comparte su filosofía, lo descarta sin titubeos. “Un contrato blindado no reemplaza la intuición.”
BARBARO CLUB HOUSE: símbolo de ética y legado
Uno de sus casos más emblemáticos es BARBARO CLUB HOUSE, el restaurante que logró lo impensable: darle nueva vida al Hipódromo. “Hoy es rentable y un punto de encuentro para la comunidad hípica. Me siento orgulloso de haber abierto el Hipódromo a las nuevas generaciones.”
Este tipo de logros, más allá de los números, marcan el estilo Ayala: visión a largo plazo, impacto social y diferenciación auténtica. “No intento complacer a todos, sino conectar con un público real.”
Cada espacio que crea tiene alma, una historia detrás y un diseño pensado para provocar emociones. Desde la música hasta la vajilla, todo está curado para brindar una experiencia integral. “Me gusta que mis lugares sean como agarrar la fiesta en la sala de tu casa.”
Invertir con propósito
Ayala ha construido un sistema selectivo para decidir en qué invertir: ubicación, propuesta de valor, escalabilidad, y sobre todo, la capacidad de generar comunidad. Apuesta por conceptos que no solo sean tendencia, sino que tengan la flexibilidad para evolucionar.
También prioriza conocer a fondo a sus socios. “Siempre tengo reuniones, comemos juntos. Trato de tener una relación antes de hacer negocios.” La confianza, más que el dinero, es su verdadero capital.
Sobre la innovación, es claro: “No uso tecnología por moda, sino para mejorar la operación o la experiencia del cliente.” La verdadera inversión está en el equipo humano: “No cambiaría una aplicación por mi diseñador o videógrafo.”
Legado e inspiración personal
Lejos de ver a las nuevas generaciones como competencia, Carlos las acompaña. “Trato de crear una nueva generación de empresarios con ética y valores. Que el día que ya no trabajen conmigo, dejen huella donde vayan.”
Su rol como mentor lo asume con naturalidad. Les habla de lo bueno y lo malo, les hace preguntas incómodas y los guía en el desarrollo de una visión empresarial más consciente. “Viajar me cambió. Aprendí que liderar es servir.”
Al preguntarle por sus influencias, no duda: “Mi abuelo fue quien me enseñó todo. Él personalmente pagaba la nómina para hablar con cada empleado.” Carlos continúa esa tradición: conoce a su equipo, los escucha, los impulsa.
Tiene también una frase en su vestidor que lo ha acompañado por años: «Antes del amanecer más brillante es cuando la noche es más oscura.» Para él, eso significa nunca rendirse, incluso en las peores crisis.
Lo que viene
A futuro, no contempla el retiro. “El día que no tenga nada que hacer, me muero del aburrimiento.” Su vida está en seguir creando, seguir inspirando, seguir generando experiencias. Tiene sobrinas pequeñas, a quienes ya ve con ojos de guía: “Si algún día deciden dedicarse a esto, quiero que lo vivan desde pequeñas, que le agarren amor.”
Carlos Ayala es, en definitiva, un empresario con alma. Uno que entiende que los negocios no se sostienen solo con márgenes, sino con visión, valores y una ética que no negocia.
“La falta de liquidez es como la falta de oxígeno, te puede matar en segundos.”
Pero si hay algo que Carlos ha aprendido, es que los negocios con propósito respiran diferente. Y cuando respiran bien, hacen historia.
En un país donde la violencia de género y la desigualdad entre hombres y mujeres persisten, La Costilla Rota emerge como un medio digital feminista que busca transformar la narrativa patriarcal dominante. Fundado por Mar Grecia Oliva Guerrero y Arcelia Reyes, este proyecto no solo es una plataforma de información, sino también un acto de amor, ternura, rebeldía y esperanza. En cada palabra escrita, en cada historia contada, se siente el pulso de dos mujeres que decidieron convertir su historia de pareja en un legado colectivo.
El Encuentro de Dos Fuerzas
Mar Grecia y Arcelia se conocieron en un momento clave de sus vidas, conectando en la idea de que para que las mujeres puedan tener acceso a una vida libre de violencia también necesitan tener voz y ser escuchadas en todos los ámbitos. Mar, abogada y Arcelia, comunicóloga, más allá de sus distintas visiones, coincidieron en sus intereses y en su pasión por incidir en la construcción de espacios seguros y mejores para todas. Su conexión fue inmediata, decidida y poderosa. «Encontrarnos fue reconocernos. En medio de tanta violencia simbólica y estructural, mirarnos fue como decirnos: ‘aquí también se puede descansar'», comparte Arcelia con voz suave, pero firme.
Su historia de amor no comenzó como un cuento de hadas, sino como una alianza política entre dos mujeres cansadas de ver cómo el sistema venía silenciando a las mujeres con luz propia. Desde los primeros encuentros sabían que lo suyo no sería sólo amor romántico, sino una fuerza para incomodar, transformar y construir.
«Nosotras creemos que el amor es una forma de resistencia. Amar entre mujeres, abiertamente, con dignidad y sin permiso, en este país es un acto político», afirma Mar Grecia. «Nuestro hogar es también un espacio de militancia. No hay línea que separe lo que sentimos de lo que defendemos».
Nacimiento de La Costilla Rota La idea de La Costilla Rota no nació en una sala de juntas, sino entre noches de desvelo, conversaciones profundas y críticas, haciendo urgente la necesidad de construir algo que no existía. Un medio que informara sin sensacionalismo, sin misoginia, sin revictimizar. Un espacio donde la palabra pudiera curar, denunciar en libertad y construir justicia.
«A mí me ardía la omisión. Años trabajando en medios, viendo cómo los temas que nos dolían como mujeres eran tratados como notas menores o escándalos», recuerda Arcelia. «Había que hacer algo distinto. Algo nuestro. Algo que no pidiera permiso a nadie».
«Ejercer el derecho y la política en México, y ver cómo las leyes ignoran a las mujeres, como la justicia institucional castiga a las madres, a las pobres, a las que se atreven, y cómo muchas veces el sistema persigue a quienes denuncian, es una realidad devastadora. Por eso, el día que vimos que podíamos y nos decidimos a crear un espacio donde las mujeres hablaran desde su verdad sin pedir permiso, supimos que no había marcha atrás», agrega Mar Grecia.
Ese fue el germen. Pero lo que nació fue mucho más grande. Un medio que no solo informa: acompaña, abraza, da voz.
Reconocimientos y Premios
Lo que comenzaron como un acto de amor entre dos se transformó en un proyecto nacional y regional en América Latina. En 2023, Mar Grecia fue incluida entre las 200 mujeres más importantes de México por la Revista Mundo Ejecutivo. En su discurso de agradecimiento, sus palabras dejaron huella: «Este reconocimiento no es sólo para mí, sino para todas las mujeres que todos los días rompen el silencio. Es un impulso para seguir trabajando con intensidad y compromiso por la causa de todas las mujeres, por la que hoy alzo la voz con todo el orgullo y el amor».
Y el amor, justamente, ha sido el motor. Porque La Costilla Rota también fue reconocida con la instauración de la «Presea Justicia y Equidad Celia Marín Sasaki», entregada a defensoras de derechos humanos que desde lo legal también construyen nuevas formas de justicia.
Durante la ceremonia, la magistrada Celia Marín Sasaki declaró: «Estamos ante una reforma judicial profunda, pero aún sin garantías reales de paridad. Lo que están haciendo Mar y Arcelia con La Costilla Rota es visibilizar esa deuda histórica del poder judicial con las mujeres».
El Poder de la Palabra Una de las columnas vertebrales de La Costilla Rota es el respeto profundo por la palabra. «Nos han querido borrar, y aquí estamos, firmando cada palabra con dignidad», afirma Mar Grecia. Su mirada se afila cuando habla de narrativas hegemónicas que reducen a las mujeres a víctimas sin historia.
Arcelia lo dice claro: «No publicamos para ‘impactar’. Publicamos porque creemos en el derecho a ser escuchadas. Nunca mostramos un cuerpo sin permiso, nunca contamos una tragedia sin acompañamiento». Su ética feminista se refleja en cada línea, en cada decisión editorial.
La revista internacional The Front recogió en una nota de perfil el impacto emocional de su trabajo: «En los textos de La Costilla Rota se escucha la voz de muchas mujeres, pero también se siente el corazón de dos. El amor entre Mar y Arcelia no está oculto: está impreso en cada historia que deciden contar».
Desafíos y Aprendizajes
La labor de fundar y sostener un medio feminista en México no está exenta de riesgos. «El mayor costo es el cuerpo. El desgaste emocional, el insomnio, la rabia contenida ante la emergencia de vivir en un país que normaliza la violencia. A veces el cuerpo grita cuando no lo escuchamos», confiesa Mar Grecia. Pero nunca han estado solas.
«Nos cuidamos entre nosotras. No estamos solas, y eso lo sabe el patriarcado. Por eso le teme a nuestras redes», enfatiza Arcelia. Han construido comunidad, y esa comunidad las sostiene a ellas también.
Han aprendido del error, del silencio, del desencuentro. «No hay feminismo perfecto, ni buscamos ser dueñas de la razón. Lo importante es volver a mirarnos, a hablarnos, y seguir construyendo puentes entre mujeres que podemos disentir sin dejar de avanzar juntas. Saber que estamos aquí para reparar, no para destruirnos», dicen. Su apuesta es siempre por la construcción amorosa, incluso en la crítica.
El Amor Como Proyecto Político
Pocas veces el amor es nombrado como eje central de un proyecto político. Pero ellas lo hacen sin pudor. «Nuestro amor es la columna vertebral de esto. No porque seamos pareja, sino porque entendimos que el cuidado, el afecto y la escucha pueden ser también forma de organización», dice Mar.
Visíon a Futuro Cuando se les pregunta por el futuro, su mirada es amplia y colectiva. «Queremos que más niñas crezcan sabiendo que tienen una voz valiosa que merece ser escuchada y que el mundo no está cerrado para ellas», dice Mar. «Que La Costilla llegue a las manos de cualquier mujer que lo necesite y sepa que no está sola».
Arcelia completa: «Y que siga siendo incómoda. Que nunca se vuelva tibia. Que nunca se vuelva complaciente. Que siga siendo hecha desde la rabia y desde el amor. Que trascienda nuestras vidas, nuestras voces».
La Costilla Rota es mucho más que un medio. Es un archivo que se va construyendo con los pensares de muchas mujeres; es un refugio, es un espacio seguro, un espacio de verdad. Es también el resultado de una historia de amor valiente que nació de la inspiración, la admiración y el respeto entre iguales.
«No estás sola. Nunca lo estuviste. Aunque el mundo te diga que exageras, que molestas, que incomodas, recuerda: esa incomodidad es semilla. Nosotras abrimos este espacio para ti, pero tú lo vas a volver inmenso. Grita, ama, rompe. Y luego, reconstruye. El mundo también puede ser tuyo», concluye Arcelia.
Con cada palabra, Mar Grecia y Arcelia nos dicen que el amor también puede ser legado. Y que la historia que están escribiendo busca que el mundo conozca esa otra versión de la historia “la historia que faltaba leer y escuchar en los medios desde otra perspectiva que es la de las mujeres; otra visión: la nuestra.