La cirugía estética apuesta por procedimientos menos invasivos, resultados naturales y recuperaciones cada vez más cortas, de acuerdo con el Dr. Alberto O’Farrill.
En la cirugía estética, el concepto de lujo también ha cambiado. Hoy, más que buscar transformaciones evidentes, muchos pacientes buscan resultados naturales, procedimientos menos agresivos y, sobre todo, poder retomar sus actividades en el menor tiempo posible.
La idea de pasar semanas en recuperación, con inflamación, hematomas y una pausa prolongada de la vida social o profesional, empieza a quedar atrás. La evolución de las técnicas quirúrgicas y de la anestesia ha permitido desarrollar procedimientos más precisos, con menores tiempos de recuperación y una recuperación más llevadera.
Para el Dr. Alberto O’Farrill, cirujano plástico especializado en procedimientos estéticos y reconstructivos, esta evolución también ha cambiado la manera de entender la cirugía plástica. “La cirugía es cada vez menos agresiva en sus procedimientos y, por el camino, se despide definitivamente de los resultados exagerados de los que todos pueden darse cuenta. Ahora realizamos intervenciones menos invasivas, recuperaciones cada vez más rápidas y una filosofía de mejorar sin transformar”, explica.
Un ejemplo de esta tendencia es el creciente interés por procedimientos que buscan mantener la expresión y las características propias de cada persona. El objetivo ya no es que una cirugía sea evidente, sino que el resultado se vea armónico, acorde con la edad y los rasgos del paciente.
Tecnología y naturalidad: hacia dónde va la cirugía estética
La evolución de las técnicas quirúrgicas ha sido fundamental para conseguir procedimientos más precisos y con una recuperación más llevadera. A esto se suman pacientes que llegan a consulta con expectativas diferentes y que buscan cambios sutiles, pero visibles.
“Las cirugías menos agresivas siempre han sido un deseo de los pacientes, pero ahora son una realidad gracias a la evolución de la tecnología. Hemos pasado de intervenciones de cinco o seis horas con anestesia general a procedimientos de tres horas, con anestesia local y sedación, y una recuperación mucho más rápida”, señala el Dr. Alberto O’Farrill.
La naturalidad se ha convertido en uno de los principales objetivos de la cirugía estética actual. Para el especialista, un resultado natural es “aquel que podría haber existido de forma espontánea en la naturaleza”. Por ello, cada vez se busca más que los cambios sean discretos, proporcionados y que respeten la identidad de cada paciente.
Cinco recomendaciones para una mejor recuperación
Una cirugía no termina cuando el paciente sale del quirófano. El periodo posterior es fundamental para obtener buenos resultados y evitar complicaciones. Aunque las indicaciones siempre deben adaptarse a cada procedimiento y a cada persona, existen algunas recomendaciones generales que pueden ayudar durante esta etapa.
1. No ignorar el dolor. Después de una cirugía es normal presentar cierto grado de dolor o molestia. El médico puede indicar analgésicos para controlarlo. También es importante evitar medicamentos que no hayan sido prescritos, especialmente aquellos que puedan afectar la coagulación.
2. Mantenerse en movimiento. Durante los primeros días puede ser necesario descansar, pero permanecer inmóvil durante demasiado tiempo tampoco es recomendable. Cuando el médico lo autorice, caminar puede ayudar a recuperar la movilidad y disminuir molestias del postoperatorio.
3. Utilizar prendas de compresión cuando estén indicadas. Dependiendo del procedimiento, estas prendas pueden ayudar a controlar el edema y la inflamación, además de favorecer la recuperación de los tejidos.
4. Dar tiempo al cuerpo antes de volver al ejercicio. Retomar la actividad física demasiado pronto puede interferir con la recuperación. El tiempo de espera dependerá del tipo de cirugía, por lo que es importante seguir las indicaciones del especialista antes de regresar al ejercicio intenso.
5. Evitar fumar y vapear. La nicotina afecta la circulación sanguínea y puede disminuir el aporte de oxígeno a los tejidos. Por esta razón, fumar o vapear durante el periodo de recuperación puede dificultar la cicatrización y aumentar el riesgo de complicaciones.
La alimentación, la hidratación y el descanso también forman parte de la recuperación. Mantener una dieta equilibrada, consumir suficiente agua y priorizar alimentos frescos y fuentes de proteína puede contribuir al proceso de recuperación.
La cirugía plástica actual no necesariamente busca cambiar el rostro o el cuerpo por completo. Para muchos pacientes, el objetivo está en realizar ajustes precisos, mantener la naturalidad y regresar a su rutina en el menor tiempo posible, siempre que el procedimiento y las condiciones individuales lo permitan.
Una técnica mínimamente invasiva que busca redefinir el cuello y la línea mandibular preservando la naturalidad
El cuello es una de las zonas que con mayor claridad puede revelar el paso del tiempo. Cambios en la piel, los tejidos blandos, el volumen y la definición de la línea mandibular modifican progresivamente la relación entre el rostro y el cuello.
Frente a esta complejidad, el cirujano plástico Dr. Juan Pablo Menéndez ha desarrollado 7 Neck®, una técnica propia de rejuvenecimiento cervical que propone abordar esta zona desde una perspectiva estructural y mínimamente invasiva.
Menéndez, especialista en rejuvenecimiento facial y cervical, es reconocido como creador de 7 Neck® y The Fat Codes®. Su práctica se caracteriza por buscar resultados naturales, preservar la identidad del paciente y trabajar sobre la anatomía que realmente ha cambiado con el paso del tiempo.
EL CUELLO COMO PARTE DE LA ARQUITECTURA FACIAL
Para el Dr. Menéndez, el rejuvenecimiento no puede entenderse únicamente como un procedimiento para eliminar piel o grasa. El cuello forma parte de la arquitectura completa del rostro y su definición influye directamente en la percepción de la mandíbula, el mentón y el perfil.
“El cuello no debe analizarse como una estructura aislada. Forma parte de la arquitectura facial y de la transición entre el rostro y el cuerpo”, explica el especialista.
Desde esta filosofía, 7 Neck® busca mejorar la definición y las proporciones de la región cervical mediante un abordaje diseñado para cada paciente, en lugar de aplicar una misma solución a todos los casos.
¿QUÉ HACE DIFERENTE A 7 NECK®?
El concepto central de 7 Neck® parte de una premisa: menos intervención no significa necesariamente menos precisión.
La técnica ha sido presentada por Menéndez como un lifting de cuello mínimamente invasivo, con énfasis en la precisión quirúrgica y en la recuperación. En febrero de 2026, el procedimiento formó parte del programa académico de Total Face, donde el Dr. Menéndez presentó específicamente “7 Neck: Minimal Invasive Neck Lift” dentro de un programa internacional dedicado al abordaje integral del rostro.
La filosofía detrás de la técnica busca conseguir un cuello más definido y armónico sin generar una apariencia artificial o excesivamente intervenida.
NATURALIDAD COMO PUNTO DE PARTIDA
La filosofía quirúrgica del Dr. Menéndez se basa en restaurar la anatomía y preservar la identidad, en lugar de transformar las características individuales del paciente. Su práctica de rejuvenecimiento facial y cervical pone especial atención en la estructura profunda y en la armonía entre las diferentes zonas del rostro.
En este sentido, 7 Neck® se integra dentro de una visión más amplia de rejuvenecimiento facial: no se trata simplemente de tensar, sino de entender qué ha cambiado y determinar qué necesita ser reposicionado, redefinido o conservado.
El resultado buscado es una transición más limpia entre rostro, mandíbula y cuello, manteniendo las características que hacen reconocible a cada persona.
UNA TÉCNICA CON PROYECCIÓN INTERNACIONAL
El desarrollo de 7 Neck® forma parte de la trayectoria internacional del Dr. Juan Pablo Menéndez, quien participa como creador y docente dentro de plataformas de formación especializada en cirugía estética facial.
En el programa Total Face, la técnica aparece junto a procedimientos avanzados de rejuvenecimiento facial y cervical, y Menéndez participa como especialista en Deep Plane Facelift y rejuvenecimiento de cuello.
Actualmente, el Dr. Menéndez desarrolla su práctica entre Ecuador, Brasil y Dubái, con especial atención al rejuvenecimiento facial y cervical.
7 NECK®: DEFINIR SIN CAMBIAR LA IDENTIDAD
La tendencia actual en cirugía facial se aleja cada vez más de los resultados evidentemente intervenidos. La búsqueda está en recuperar definición, proporción y estructura sin borrar las características propias de cada rostro.
Ese es precisamente el territorio en el que se desarrolla 7 Neck®: una propuesta de rejuvenecimiento cervical que entiende el cuello como parte integral de la arquitectura facial y que apuesta por la precisión, la naturalidad y una intervención mínimamente invasiva. Para Menéndez, rejuvenecer no significa crear un rostro nuevo. Significa recuperar la armonía que alguna vez estuvo ahí, respetando la identidad de quien lo habita.
Con la adquisición de Villazul, en Ciudad de México, la firma de inversión inicia una estrategia para ampliar la oferta de residencias para adultos mayores y desarrollar una plataforma que prevé superar las 2,000 habitaciones en la próxima década.
El envejecimiento de la población está cambiando la manera de entender la vivienda, el cuidado y la calidad de vida durante la vejez. En México, donde la oferta de residencias especializadas todavía es limitada, esta realidad comienza a despertar el interés de inversionistas que ven en el sector una oportunidad de crecimiento a largo plazo.
En este contexto, Grupo Pegasus anuncia su entrada al mercado mexicano con la adquisición de Villazul, una residencia para adultos mayores ubicada en Ciudad de México. La operación marca el inicio de una estrategia enfocada en desarrollar y operar espacios especializados bajo el modelo de Senior Living, un concepto que reúne distintas alternativas de vivienda y atención para personas mayores.
La adquisición se realizó a través de Mexico Senior Living Management (MSLM), una plataforma creada por la firma para consolidar un portafolio de residencias en las principales ciudades del país. Su objetivo es superar las 2,000 habitaciones durante los próximos diez años, mediante la compra de instalaciones existentes, el desarrollo de nuevos proyectos y la conversión de inmuebles para este tipo de servicio.
Una nueva etapa para el Senior Living en México
Villazul cuenta con 120 unidades y ofrece opciones de vida independiente, vida asistida y cuidado especializado. Con una trayectoria consolidada, fue una de las primeras residencias de escala institucional en México y ahora se convierte en el primer activo de la plataforma impulsada por Grupo Pegasus en el país.
La apuesta responde a diversos cambios sociales y demográficos. El aumento de la esperanza de vida, las nuevas dinámicas familiares y la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral han modificado las necesidades de cuidado de las personas mayores. A esto se suma una población de más de 4.2 millones de mexicanos de 75 años o más, de acuerdo con las cifras compartidas por la compañía.
México también representa una alternativa para residentes extranjeros que buscan servicios de cuidado para adultos mayores a un costo potencialmente menor que el de Estados Unidos. Para el sector, estas condiciones abren la posibilidad de desarrollar propuestas que respondan a distintas necesidades, desde quienes desean conservar su independencia hasta quienes requieren acompañamiento y atención especializada.
Juanmari Molina, quien se integra a Grupo Pegasus como socio y encabezará la estrategia de inversión y expansión en México, señala que el país reúne condiciones favorables para desarrollar una oferta de mayor escala. El reto, explica, será combinar el crecimiento del negocio con estándares de atención que prioricen la calidad de vida de los residentes.
Experiencia regional con una visión de largo plazo
La llegada a México también se apoya en la experiencia que Grupo Pegasus ha desarrollado en Colombia, donde opera una plataforma de Senior Living a través de las marcas Calucé y Habitat, con 820 habitaciones.
Hernando Forero, socio de la firma, destaca que el conocimiento operativo adquirido en ese mercado constituye una base para replicar el modelo en México, adaptándolo a las características y necesidades de cada ciudad. La compañía ya evalúa oportunidades en distintas zonas del país y prevé continuar invirtiendo durante los próximos años.
Para financiar la adquisición de Villazul, Grupo Pegasus contó con aportaciones de inversionistas institucionales y family offices de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, además de un financiamiento de largo plazo otorgado por Banca Mifel. La operación también contempla el establecimiento de oficinas en Ciudad de México, que se sumarán a las que la firma mantiene en Bogotá y Buenos Aires.
Fundado en 2000, Grupo Pegasus ha invertido más de 1,000 millones de dólares en Latinoamérica y participa en sectores como salud, turismo, bienes raíces, servicios financieros, agroindustria y tecnología. Su entrada al mercado mexicano amplía su presencia regional y abre una nueva línea de inversión en el sector residencial especializado.
Más allá de la adquisición de un inmueble, el movimiento pone sobre la mesa una conversación necesaria sobre cómo se atenderán las necesidades de una población adulta mayor cada vez más numerosa. El crecimiento del Senior Living exigirá instalaciones adecuadas, personal capacitado, atención clínica, tecnología y modelos de servicio que respondan a las distintas etapas del envejecimiento.
Para Grupo Pegasus, Villazul es el punto de partida de un proyecto de largo plazo. Para México, representa una nueva apuesta empresarial en un sector donde la inversión tendrá que ir acompañada de una responsabilidad concreta: ofrecer espacios seguros, atención digna y mejores condiciones de vida para quienes buscan vivir esta etapa con independencia y acompañamiento.
La cirugía plástica facial está evolucionando hacia una visión más integral del rejuvenecimiento, en la que el diagnóstico, la preservación de la identidad y la planeación personalizada adquieren un papel central. Para el Dr. Alberto O’Farrill, este enfoque se resume en un concepto: Facial Architecture.
Hoy en día, la conversación sobre cirugía facial se ha concentrado en procedimientos como el deep plane facelift, la blefaroplastia y el lifting cervical. Sin embargo, el acceso a información en redes sociales ha llevado a muchos pacientes a identificar técnicas antes de comprender qué necesita realmente su rostro.
O’Farrill propone comenzar desde otro lugar: estudiar cómo están los tejidos profundos, el volumen de grasa, la calidad de la piel, qué ha cambiado con el tiempo y qué características deben conservarse para preservar la identidad de cada persona.
“Antes de pensar en una técnica, busco entender qué ha cambiado, qué debemos preservar y qué realmente necesita intervenirse, porque la cirugía debe adaptarse a cada rostro, no el rostro a la cirugía.”
— Dr. Alberto O’Farrill, cirujano plástico.
Desde esta perspectiva, Facial Architecture busca integrar el análisis anatómico, la planeación quirúrgica y la selección de procedimientos dentro de una metodología propia. Su filosofía se resume en cuatro acciones: preservar, reposicionar, restaurar y regenerar.
El objetivo no es conducir todos los rostros hacia un mismo ideal, sino recuperar equilibrio y armonía respetando sus particularidades. Para O’Farrill, incluso técnicas como el deep plane facelift deben entenderse como herramientas dentro de una estrategia individualizada, no como soluciones universales.
La evolución también contempla tecnologías como el análisis tridimensional y la inteligencia artificial, recursos que pueden ampliar la evaluación clínica sin sustituir el criterio del especialista.
Más allá de una identidad profesional, Facial Architecture busca convertirse en una metodología documentada, medible y susceptible de enseñanza y validación académica.
En una época donde la transformación suele hacerse visible, el nuevo lujo de la cirugía facial consiste en conseguir resultados naturales que preserven la expresión y la identidad.
No se trata de construir un rostro diferente, sino de comprender su arquitectura para intervenirlo con precisión, sin borrar aquello que lo hace único.