A través de un objetivo voluntario, Grupo Cosentino, compañía española líder en la producción y distribución de superficies para la arquitectura y el diseño, reafirma su compromiso con la sostenibilidad a través de su informe basado en un enfoque integral que atiende la acción climática, desde un papel activo en la realización de una visión transformadora.
A través del establecimiento voluntario de un objetivo de reducción del 35% de las emisiones de la huella de carbono, se persigue el cumplimiento establecido por la compañía para 2030. Durante 2022 se disminuyó un 12.81% (tCO2e/t producto) respecto al año base, 2018, y un 6.09% respecto a 2021, por lo que se continúa trabajando para su consecución. Para 2023, se prevé obtener un 14.1% respecto al año base.
Dicho compromiso está de manifiesto en la participación en el rating CDP (Carbon Disclosure Project), organización sin ánimo de lucro que califica a las empresas por su estrategia de descarbonización y política ESG a través de la divulgación transparente de la estrategia de la compañía. En el primer año de participación de la organización en 2022, la puntuación obtenida ha sido B.
Asimismo, en 2022 se firmó la carta de compromiso con la iniciativa SBT (Science Based Targets), que evalúa en un plazo máximo de 2 años el alineamiento de la estrategia con los principios fijados por esta iniciativa: limitar el aumento de la temperatura terrestre por debajo de los 2 ºC respecto a la era preindustrial, según el Acuerdo de París.
Paralelamente, se trabaja en apego a la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); así como a la planificación y la estrategia para fijar el objetivo Net Zero 2050, destinados a garantizar los derechos y el bienestar de todas las personas.
Desde la compañía se promueve la capacitación de las personas colaboradoras en prácticas sostenibles, desde la reducción del consumo de recursos hasta la gestión adecuada de residuos, trabajando también en asociación con organizaciones locales para ofrecer talleres educativos sobre sostenibilidad en escuelas y comunidades, creando una conciencia duradera desde las edades más tempranas. Además, las iniciativas se extienden a los socios, brindándoles recursos y herramientas para integrar prácticas sostenibles en sus propias operaciones y proyectos. Los profesionales de la arquitectura y el diseño también pueden acceder a seminarios web, materiales educativos y asesoramiento experto para incorporar soluciones sostenibles en sus creaciones.
Sobre Grupo Cosentino
Grupo Cosentino es una compañía global, española y de propiedad familiar, que produce y distribuye superficies innovadoras de alto valor para el mundo de la arquitectura y el diseño. Como empresa líder, imagina y anticipa junto con sus clientes y socios, soluciones que proporcionan diseño, valor e inspiran la vida de las personas. Este objetivo es posible gracias a marcas pioneras y líderes en sus respectivos segmentos tales como Silestone®, Dekton® o Sensa by Cosentino®, superficies innovadoras que permiten crear ambientes y diseños únicos para el hogar y los espacios públicos.
El grupo basa su desarrollo en la expansión internacional, un innovador programa de investigación y desarrollo, el respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad, y su compromiso corporativo permanente con la sociedad y las comunidades locales donde está presente, la formación, la igualdad, la seguridad y la salud laboral.
Grupo Cosentino distribuye sus productos y marcas en más de 110 países desde su sede central en Almería (España). En la actualidad, la multinacional cuenta con implantación en 40 países, y posee filiales o activos propios comerciales en 30 de ellos. La multinacional cuenta con 8 fábricas de producción (7 en Almería (España) y 1 en Brasil), 1 Centro Logístico Inteligente en España, y más de 140 instalaciones comerciales y de distribución repartidas por todo el mundo. Más del 90% de la facturación de Grupo Cosentino se genera en los mercados internacionales.
Hay fechas que permanecen en la memoria colectiva no solo por lo que ocurrió, sino por aquello que despertaron en una sociedad. Para Roberto Domínguez Suberbie, el 19 de septiembre representa precisamente eso: la capacidad de las personas para organizarse, ayudarse y permanecer juntas frente a la adversidad.
A partir de esta reflexión nació CHICAHUA1, un proyecto que Domínguez Suberbie ha desarrollado durante los últimos dos años y que propone llevar esos valores que aparecen en momentos de crisis —la solidaridad, la empatía, la amabilidad y el sentido de comunidad— a un espacio mucho más cotidiano: nuestra vida diaria.
La iniciativa tuvo su primera expresión colectiva el pasado 19 de septiembre, a través de dos encuentros realizados en sitios profundamente vinculados con la memoria del sismo: la Escuela Rébsamen y la colonia Hipódromo, reconocida durante aquella emergencia como una de las zonas cero de la ciudad.
En ambos puntos, la memoria dio paso a la participación. Vecinos, familias, amigos y miembros de la comunidad se reunieron alrededor del arte y la convivencia para crear murales colectivos. Flores, velas, pintura y brochas se convirtieron en elementos de una misma expresión: un gran corazón construido entre muchas manos.
Más allá de crear una pieza artística, la propuesta buscó recuperar el espíritu de colaboración que surge cuando una comunidad entiende que puede hacer frente a las circunstancias de manera conjunta. Cada persona encontró su propia forma de participar, sin reglas determinadas y desde una intención compartida.
Para Domínguez Suberbie, el verdadero desafío comienza después de las fechas conmemorativas: hacer que esa solidaridad no aparezca únicamente cuando ocurre una emergencia, sino que forme parte de la manera en que nos relacionamos, ayudamos y convivimos todos los días.
CHICAHUA1 parte de esa premisa. El proyecto busca convertir la unión en una práctica cotidiana y recordar que pequeños actos de consideración también pueden contribuir a construir comunidades más cercanas.
Los encuentros del 19 de septiembre representan apenas el inicio. Las próximas acciones de CHICAHUA1 buscarán continuar llevando este mensaje a distintos espacios y situaciones, con la intención de demostrar que aquello que una sociedad es capaz de hacer unida en los momentos más difíciles también puede convertirse en una fuerza para transformar su día a día.
Víctor González Dr. Simi realiza una aportación inicial de un millón de pesos y AyuPADi anuncia orientación legal, social, educativa y laboral, además de descuentos en Farmacias Similares.
La Asociación Nacional para Ayudar a las Personas con Discapacidad (AyuPADi) busca orientar y acompañar a quienes viven con discapacidad motriz, sensorial, intelectual o mental, promoviendo sus derechos, su bienestar emocional, su inclusión social y una mejor calidad de vida.
La sesión informativa, convocada por Víctor González Dr. Simi, tuvo como finalidad compartir experiencias y, sobre todo, sentar las bases de una comunidad más inclusiva y solidaria.
Las encargadas de conducir este evento, que convocó a más de mil 500 personas, fueron las periodistas Tere Aviña y Bárbara Anderson, quienes viven la discapacidad desde distintos ángulos.
La participación de Víctor González Dr. Simi llegó con un mensaje:
“AyuPADi es una institución que quiero mucho y que fue creada para ayudar incondicionalmente a las personas con discapacidad, que son como mis hermanos. Así que mi primera aportación es de un millón de pesos”.
Bárbara Anderson y Tere Aviña dieron la bienvenida al ensamble inclusivo “Cem Paqui”, conformado por niños y adolescentes con y sin discapacidad, así como a los testimonios de atletas paralímpicos, actores, familiares y conferencistas.
“Quienes vivimos la discapacidad sabemos que no es un problema sólo de diagnóstico; también están las barreras, las puertas cerradas y el costo de su atención. Pero tenemos derechos, y por eso surge AyuPADi, para que una persona que no sabe a dónde ir encuentre comunidad. Hoy pasamos a la acción con esta institución que se encargará de defender y acompañar”, mencionó Bárbara Anderson.
Por su parte, Luz Blanchet destacó la importancia de contar con información y atención oportuna:
“La falta de conocimiento y de diagnóstico y atención oportuna complica las cosas, y entiendo a las madres que han tenido que hacer de todo por sus hijos. Son excelentes mamás. Pero, gracias a personas como Víctor González Dr. Simi por ayudarnos con nuestra misión”.
Durante el encuentro también se compartieron testimonios que reflejan la importancia de la inclusión y de abrir nuevas oportunidades para las personas con discapacidad.
“Vivo con autismo leve y los médicos aseguraban que no iba a poder nadar ni correr ni hacer deporte. Ahora soy campeona paralímpica en natación. Así que la discapacidad me ha dado mucho, gracias Víctor González Dr. Simi por sumarse a la inclusión”, agregó Mildred Italia Sanabria, atleta paralímpica.
Acompañamiento y beneficios
Los afiliados obtendrán desde orientación legal gratuita, hasta orientación social, educación y capacitación laboral, así como descuentos de 10 % en Farmacias Similares, entre otros beneficios.
El registro es mediante la página www.ayupadi.org.mx y sólo es necesaria información básica como nombre, domicilio, edad y persona de apoyo.
Con esta iniciativa, AyuPADi busca consolidarse como un espacio de acompañamiento y orientación para las personas con discapacidad y sus familias, promoviendo una comunidad más inclusiva, solidaria y consciente de sus derechos.
Zacatecas, 1980. Ahí comienza la historia de Karla Rojo. En 1998 ingresó a la universidad para estudiar administración, pero cuatro años después decidió abandonar esa ruta y dedicarse de tiempo completo a la pintura. Su formación se fue construyendo de manera esencialmente autodidacta, entre talleres, cursos, lecturas y una práctica sostenida que con el tiempo la llevaría a mostrar su trabajo en distintas ciudades de México, así como en España, Francia y Portugal. Desde 2011 combina su producción artística con la enseñanza de dibujo y pintura en Bucerías, Nayarit, donde reside.
Ese origen importa porque la obra de Rojo parece haberse construido precisamente desde la observación continua, más que desde la obediencia a una fórmula. Su pintura parte del comportamiento humano: cómo nos relacionamos, qué ocultamos, qué deseamos, qué tememos y de qué manera terminamos construyéndonos frente a los demás. Trabaja generalmente por series y entiende al espectador como parte activa de la pieza, alguien que termina de darle sentido desde su propia historia.
Durante los últimos años, esa investigación ha transitado entre dos territorios que constantemente se encuentran: la sociedad y la intimidad.
En 2022, el Minotauro ocupó un lugar importante dentro de su imaginario. Rojo parte de referentes como Arturo Rivera, Picasso, Pedro Coronel, Goya y Lucian Freud para observar la manera en que lo masculino ha sido representado a través de la animalidad. Desde su propia mirada, el Minotauro adquiere una condición ambivalente: es fuerza y fragilidad, atracción y rechazo, belleza y bestialidad.
Pero Rojo no utiliza el mito para hablar del pasado. Lo trae al presente.
En Penélope, por ejemplo, Odiseo ya no está necesariamente en una guerra: trabaja, sale con amigos, construye su vida, mientras ella continúa esperando noticias que llegan cada vez con menor frecuencia. El mito clásico se convierte así en una escena afectiva reconocible. Cambian los siglos y las herramientas —ahora existen notificaciones, pantallas y mensajes—, pero permanecen la espera, el deseo y la dificultad de interpretar al otro.
Para 2023 y 2024, la mirada de la artista se expande hacia lo social. Aparecen preocupaciones alrededor del poder, la violencia, el consumo, el individualismo y el debilitamiento del bien común. Rojo cuestiona una cultura donde la apariencia de éxito y la satisfacción inmediata pueden terminar desplazando valores como la dignidad, la responsabilidad o la justicia.
De ese periodo surgen sus Ensayos de monstruos. Y quizá una de las ideas más interesantes de esta etapa sea precisamente dónde coloca a esas criaturas: no en escenarios fantásticos, sino entre edificios, plazas y ciudades reconocibles. En Ensayo de monstruos y La política y el monstruo, lo amenazante irrumpe en espacios cotidianos.
La metáfora es poco complaciente: el monstruo representa aquello que una sociedad puede terminar normalizando. Violencia, abuso, indiferencia, tiranía. Rojo se pregunta qué ocurre cuando la conveniencia sustituye a la moral y cuando convivimos tanto tiempo con aquello que debería horrorizarnos que termina perdiendo su capacidad de hacerlo.
Su pintura no pretende ser neutral. A veces el símbolo es frontal e incluso roza deliberadamente la alegoría, pero esa claridad también forma parte de su lenguaje: la imagen funciona como un espacio desde el cual tomar posición.
Después de mirar hacia afuera, en 2025 Rojo regresa al individuo. La artista describe ese momento como un retorno a los personajes después de los Ensayos de monstruos, concentrándose ahora en las expresiones capaces de revelar el estado emocional de una persona en un instante determinado.
Los monstruos ceden su lugar a los rostros.
Estudio de personaje, Delirio, Retrato de Karen con mascada, Juicio íntimo o Resonancia construyen una especie de cartografía emocional a partir de gestos, miradas y posturas. Si antes la pregunta estaba dirigida hacia la sociedad, ahora parece apuntar hacia aquello que ocurre cuando desaparece la pose.
Ese desplazamiento desemboca en su producción de 2026, donde el amor, el deseo y la vulnerabilidad ocupan el centro.
Rojo se pregunta qué hace a alguien digno de cuidado y plantea una diferencia sutil pero importante: quizá no buscamos únicamente aceptación, sino reconocimiento, la posibilidad de ser vistos por alguien capaz de comprender nuestra diferencia.
En Corazón en escena, el corazón aparece literalmente expuesto; mientras que en Alma y corazón en escena, Eco y Narciso la artista vuelve a recurrir al mito para hablar de los afectos contemporáneos.
Su Narciso ya no necesita inclinarse sobre el agua. El espejo es la mirada de los demás. Necesita sentirse deseado para reafirmar su identidad y, al mismo tiempo, se protege de la vulnerabilidad necesaria para conectar verdaderamente con alguien.
Ahí la mitología vuelve a encontrarse con nuestra vida cotidiana. En un presente obsesionado con la visibilidad, la pregunta adquiere otra dimensión: ¿cuánto de aquello que mostramos corresponde realmente a quienes somos y cuánto pertenece al personaje que hemos aprendido a representar para obtener atención, deseo o reconocimiento?
Vista en conjunto, la producción reciente de Karla Rojo mantiene un hilo reconocible. El Minotauro, el monstruo, el rostro, Narciso y el corazón pueden parecer personajes de universos distintos, pero todos conducen hacia la misma interrogante: qué somos cuando dejamos de escondernos detrás de aquello que representamos.
Rojo pinta desde ahí.
Desde la contradicción, la incomodidad, el deseo y la vulnerabilidad.
Desde aquello que corre por debajo de la superficie.