En alianza con un grupo de asociaciones, cámaras, empresas y gobiernos, FOMEC (Fomento Económico de la Laguna AC) lanza la marca regional estratégica Invest In La Laguna.
Ante la presencia de decenas de empresarios nacionales y laguneros, brokers, desarrolladores inmobiliarios industriales, funcionarios y diplomáticos de varios países, el lanzamiento de la marca se llevó a cabo la tarde de hoy en el Club de Industriales de Polanco en la Ciudad de México.
A la presentación acudieron empresarios referentes en la esfera económica nacional y regional como Eduardo Tricio Haro, Francisco Cervantes y José Abugaber, además de líderes de organismos empresariales y cámaras en Coahuila y Durango.
Durante el evento se explicó que la coyuntura económica internacional abre una gran oportunidad para La Laguna. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, los trastornos en las cadenas globales de suministro y las turbulencias geopolíticas por la guerra en Ucrania, han llevado a Estados Unidos a buscar sustituir parte del offshoring (cadenas de comercio global) por el nearshoring (cadenas de comercio regional).
El Tratado México-EEUU-Canadá (TMEC) es el marco perfecto para que se consolide el nearshoring en Norteamérica y, además, se atraigan inversiones de otras partes del planeta que buscan competir en el mercado de mayor valor en el mundo. Y dentro de este marco, La Laguna se encuentra ante una oportunidad inmejorable.
Invest In La Laguna es una marca estratégica regional que nace con el objetivo de posicionar a la región como el Corazón del Norte de México y está enfocada en comunicar las ventajas competitivas de La Laguna como destino de inversión para atraer capitales que busquen invertir en áreas económicas de alto valor.
La marca engloba contenidos de información y promoción sobre la región desplegados a través de la página web investinlalaguna.com, redes sociales (LinkedIn, Twitter y Facebook), medios de comunicación y materiales impresos y digitales que serán distribuidos a través de brokers, entidades financieras, fondos de inversión, cámaras empresariales, autoridades nacionales e internacionales y oficinas de promoción económica en el exterior.
En calidad de anfitrión, Luis Téllez, presidente del Club de Industriales dio la bienvenida y dijo: “nos sentimos orgullosos de recibir a nuestros amigos laguneros” y comentó sobre las oportunidades que tiene La Laguna para aprovechar el contexto global actual para lo cual es importante considerar electricidad, inversión pública e infraestructura en conectividad terrestre.
Jorge Pérez, presidente de FOMEC, declaró que el lanzamiento de la marca Invest in La Laguna es una muestra de que “los laguneros estamos listos para hacer nuestra parte para atraer las inversiones”. Comentó además que de entre todas las ventajas que tiene La Laguna, su talento joven, capacitado y productivo es la mejor. Por eso, dijo, “la Laguna es su mejor opción para invertir”.
Para alcanzar los objetivos de la marca, “la coordinación con las autoridades de los tres niveles de gobierno es fundamental, por lo que estamos trabajando en colaboración con los gobiernos locales, estatales de Coahuila y Durango y el gobierno federal”, comentó Talía Romero, directora de FOMEC.
Samuel Campos, director de Newmark para América Latina, ofreció una conferencia en la que destacó que “La Laguna presenta hoy las mismas cualidades que tuvo la región del Bajío hace 30 años para desarrollar su industria”. Aseguró que dadas sus características y ventajas, “La Laguna es la nueva joya industrial de México”.
Por su parte, Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, destacó que la iniciativa de FOMEC es un referente nacional y un ejemplo de lo que se debe hacer para impulsar la promoción de las regiones de México. “Tenemos que hacer de La Laguna un centro de atención empresarial, esta estrategia sólida de Invest in La Laguna es un gran referente”, dijo.
Para José Abugaber, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales, La Laguna cuenta con grandes atractivos para la inversión, sobre todo por su cercanía con el gran mercado de Estados Unidos. “La industria se siente muy cómoda en La Laguna por sus grandes cualidades económicas”, comentó.
El gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, destacó el esfuerzo de FOMEC para poner a La Laguna en el foco del mundo y dijo que una de las principales ventajas de La Laguna es su seguridad. “Estamos trabajando en la consolidación del Corredor Económico del Norte, en donde La Laguna, por su competitividad y productividad, es un destino de inversión de primer orden”.
Esteban Villegas, gobernador de Durango, resaltó que “la Comarca Lagunera tiene todo para atraer inversiones de empresas tecnificadas con mano de obra calificada; “La Laguna tiene agua, electricidad, gas y, sobre todo, seguridad”. Y exhortó a seguir trabajando juntos para mejorar la infraestructura de la región.
Para cerrar el evento los gobernadores de Coahuila y Durango firmaron un convenio de colaboración para impulsar la marca Invest In La Laguna y, con ello, la atracción de inversiones a esta importante región del centro norte de México.
En el evento también estuvieron presentes Luis Antonio Ramírez, director de Nafin y Bancomext; Roger C. Rigaud, cónsul de EEUU en Monterrey, y los alcaldes de Torreón, Román Alberto Cepeda, Lerdo, Homero Martínez y Matamoros, Miguel Ángel Martínez.
Patriot Aviation celebró la primera edición de Private Sky Club, un desayuno creado para presentar la marca y acercar a sus invitados a una nueva perspectiva sobre la manera en que hoy se vive la aviación privada en México.
Con más de 20 años de experiencia, Patriot Aviation ha construido una propuesta basada en vuelos a la medida, dentro y fuera del país. Cada viaje parte de tres elementos esenciales —una ruta, una fecha y el número de pasajeros— para después encontrar la aeronave adecuada y coordinar cada detalle necesario para hacer del trayecto una experiencia eficiente y personalizada.
Los números reflejan la dimensión de sus operaciones. Durante 2025, Patriot Aviation realizó 2,400 operaciones y acumuló más de 4,000 horas de vuelo. En ese periodo trasladó a 15,000 pasajeros a 150 destinos, recorriendo 2.2 millones de kilómetros, una distancia equivalente a dar más de 56 vueltas a la Tierra.
Su flota, integrada por más de 15 aeronaves entre Light Jets, Midsize Jets y Heavy Jets, permite adaptar cada vuelo a diferentes necesidades. Desde una escapada de fin de semana o unas vacaciones en familia, hasta viajes de trabajo, rutas multidestino o trayectos internacionales, la compañía busca ofrecer una alternativa acorde con cada itinerario.
Pero la experiencia de Patriot comienza mucho antes de abordar. En Toluca, su FBO cuenta con salas privadas, espacios de trabajo, lounge ejecutivo y áreas de descanso, además de atención personalizada las 24 horas. Un concepto diseñado para que el paso por el aeropuerto sea tan cómodo y fluido como el propio vuelo.
Dentro de su propuesta también destacan los empty legs, vuelos disponibles cuando una aeronave debe trasladarse vacía para realizar otra operación. Al contar con una ruta y horario previamente establecidos, esta alternativa puede resultar especialmente atractiva para viajeros con mayor flexibilidad.
Con esta primera edición de Private Sky Club, Patriot Aviation abrió un espacio para compartir de cerca las posibilidades que ofrece la aviación privada contemporánea. Más allá de los viajes de negocios o de las grandes distancias, se trata de una industria que responde cada vez más a nuevas formas de viajar: con flexibilidad, eficiencia y una atención verdaderamente personalizada.
En ese sentido, Patriot Aviation plantea una visión donde volar en privado no es únicamente llegar a un destino, sino diseñar la manera de llegar a él.
Hubo una época en la que el éxito profesional tenía una fórmula bastante clara. Conseguir un empleo estable, permanecer muchos años en la misma empresa, subir escalones dentro de la organización y esperar una jubilación tranquila era, prácticamente, el objetivo de toda una generación.
Hoy esa conversación cambió.
Las nuevas generaciones no necesariamente buscan un mejor escritorio; buscan una mejor calidad de vida.
Y esa diferencia está modificando industrias completas.
Cada vez resulta más común encontrar diseñadores, estrategas, desarrolladores, consultores, creativos, especialistas en inteligencia artificial, arquitectos o comunicólogos que prefieren construir una cartera de clientes antes que depender de un solo empleador. No porque rechacen el trabajo corporativo, sino porque comenzaron a valorar otros activos que hace algunos años ni siquiera aparecían en la conversación.
El primero es el tiempo.
Poder decidir a qué hora comenzar el día, evitar dos o tres horas de tráfico, trabajar cerca de casa o incluso desde otra ciudad representa una mejora inmediata en la calidad de vida. Ese tiempo recuperado suele convertirse en horas para hacer ejercicio, estudiar, convivir con la familia, viajar o simplemente descansar.
Después aparece el espacio.
El trabajo híbrido y remoto también ha cambiado la forma en que las personas entienden las ciudades. Ya no siempre es indispensable vivir a unos minutos del corporativo más importante. Hoy muchos profesionales eligen colonias con mejor calidad de vida, más áreas verdes, menor estrés o incluso ciudades más pequeñas donde el costo de vivir es considerablemente menor.
Pero quizá el cambio más profundo sea psicológico.
Durante décadas el prestigio estaba asociado al nombre de la empresa para la que trabajabas.
Hoy comienza a relacionarse con la reputación personal.
Un consultor reconocido, un creador de contenido especializado, un estratega independiente o un profesional con una marca personal sólida pueden generar oportunidades sin depender necesariamente de una organización. La confianza dejó de construirse únicamente a través de una tarjeta de presentación; ahora también se construye mediante conocimiento, comunidad y presencia digital.
Sin embargo, la libertad tiene un precio.
No existe aguinaldo garantizado.
No hay vacaciones pagadas.
No existe un ingreso fijo cada quincena.
Los meses buenos pueden ser extraordinarios, pero también existen periodos donde la incertidumbre forma parte del trabajo. Ser independiente implica aprender de ventas, administración, impuestos, negociación, marketing y planeación financiera, además de dominar la propia profesión.
Paradójicamente, muchos freelancers terminan trabajando más horas que cuando eran empleados.
La diferencia es que esas horas responden a un proyecto propio y no únicamente al crecimiento de una empresa ajena.
Esta transformación también tiene un componente generacional.
Diversos estudios sobre tendencias laborales muestran que Millennials y Generación Z otorgan mayor importancia a la flexibilidad, el bienestar y el equilibrio entre vida personal y trabajo que generaciones anteriores. El salario sigue siendo importante, pero dejó de ser el único indicador para aceptar o permanecer en un empleo. Factores como autonomía, aprendizaje continuo, propósito y libertad de decisión se han convertido en variables cada vez más determinantes.
Eso explica por qué hoy vemos profesionales combinando consultoría, emprendimientos, contenido digital, conferencias, asesorías y proyectos temporales en lugar de apostar por una sola fuente de ingresos.
No significa que el modelo tradicional haya desaparecido.
Simplemente dejó de ser la única definición posible del éxito.
Quizá el verdadero lujo de esta década no sea tener la oficina más grande ni el puesto más alto.
Tal vez sea algo mucho más sencillo.
Poder decidir dónde trabajar.
Con quién trabajar.
En qué proyectos invertir nuestro talento.
Y, sobre todo, tener la libertad de diseñar una vida que no necesite escaparse de ella cada viernes por la tarde.
Porque al final, la mayor riqueza profesional ya no siempre se mide por el tamaño del salario, sino por la cantidad de decisiones que una persona puede tomar sobre su propio tiempo.
En un momento en el que la inflación sigue siendo una preocupación constante y la incertidumbre económica forma parte de la conversación cotidiana, cada vez más personas están replanteando la manera en que ahorran y protegen su patrimonio. En este escenario, Bitcoin comienza a ocupar un lugar relevante, no sólo como un activo digital, sino como una alternativa que muchos consideran para construir una estrategia de ahorro a largo plazo.
Durante años, las opciones tradicionales para guardar valor han estado ligadas a cuentas bancarias, instrumentos financieros o incluso activos físicos como el oro. Sin embargo, la transformación digital y el acceso a nuevas tecnologías han abierto la puerta a otras posibilidades. Entre ellas destaca Bitcoin, una moneda digital que opera bajo un modelo diferente al de las monedas tradicionales y que cuenta con una característica particular: su oferta está limitada a 21 millones de unidades.
Esta escasez programada es una de las razones por las que muchas personas lo consideran una herramienta interesante para resguardar valor con el paso del tiempo. A ello se suman atributos como la facilidad para transferirlo, su divisibilidad y la posibilidad de acceder a él desde prácticamente cualquier lugar con conexión a internet.
El interés por ahorrar en Bitcoin ha crecido especialmente en regiones donde la inflación, la devaluación de las monedas locales o las limitaciones de acceso a ciertos servicios financieros representan desafíos reales para millones de personas. En distintas partes de América Latina, por ejemplo, cada vez más usuarios exploran alternativas que les permitan diversificar la manera en que administran y protegen sus recursos.
Este cambio también ha sido impulsado por la aparición de plataformas que facilitan el acceso al ecosistema. Empresas como Bull Bitcoin han contribuido a acercar esta tecnología a nuevos usuarios mediante herramientas sencillas para comprar, utilizar y comprender Bitcoin. Además de ofrecer acceso al activo, muchas de estas plataformas han apostado por la educación financiera como un componente fundamental para quienes buscan entender mejor su funcionamiento.
Al mismo tiempo, la conversación sobre Bitcoin ha evolucionado. Si bien durante mucho tiempo estuvo asociada principalmente a la especulación y a las fluctuaciones de precio, hoy existe un interés creciente por analizar su papel como herramienta de ahorro. De hecho, una parte importante de sus usuarios adopta estrategias de acumulación gradual, realizando compras periódicas y manteniendo una visión de largo plazo, una práctica que guarda similitudes con los hábitos tradicionales de ahorro.
Por supuesto, la volatilidad continúa siendo uno de los principales argumentos de quienes observan este activo con cautela. Sin embargo, sus defensores sostienen que el comportamiento de Bitcoin debe analizarse en horizontes de tiempo más amplios, donde su crecimiento ha estado acompañado por una adopción cada vez mayor y una creciente confianza por parte de usuarios e instituciones alrededor del mundo.
Mientras las personas continúan buscando nuevas formas de proteger el valor de su dinero, Bitcoin sigue ganando espacio dentro de la conversación financiera global. Más allá de las tendencias o los ciclos de mercado, su presencia refleja una transformación más profunda: la búsqueda de alternativas de ahorro adaptadas a un mundo cada vez más digital, conectado y en constante cambio.