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Fierro y Oro de Oaxaca: cuando el fuego construye una identidad gastronómica

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La experiencia “Entre Humo y Fuego” reunió a Fierro y Mezcal Oro de Oaxaca alrededor de una conversación que va más allá del maridaje: cómo construir identidad desde el territorio, transformar una cocina regional y llevarla hacia una nueva generación de consumidores.

En la gastronomía contemporánea, un restaurante ya no se construye únicamente alrededor de buenos platos. Los conceptos que consiguen diferenciarse son aquellos capaces de establecer un lenguaje propio, contar una historia reconocible y generar experiencias que trascienden la mesa.

Ese fue uno de los elementos centrales de “Entre Humo y Fuego”, la experiencia gastronómica que reunió a Fierro y Mezcal Oro de Oaxaca en Ciudad de México.

Con Roberto de los Santos, director creativo de Fierro, e Isabel López, directora comercial de Mezcal Oro de Oaxaca, la cena tomó un elemento compartido por ambas propuestas —el fuego— para construir un recorrido entre las brasas del noreste mexicano y la tradición mezcalera de Oaxaca.

Pero detrás de la experiencia también aparece una conversación interesante sobre la evolución de la gastronomía mexicana y el espacio que comienzan a ocupar nuevas interpretaciones de las cocinas regionales.

La propuesta de Fierro parte de una identidad particularmente definida.

Originario de Monterrey y formado profesionalmente alrededor de la cocina del norte, De los Santos entiende la gastronomía del noreste como un territorio marcado por contrastes: carbón, humo, grasa, acidez y picante construyen un perfil considerablemente más intenso que el de otras cocinas.

Para el chef, llevar estos sabores a Ciudad de México significó descubrir precisamente el valor de esas diferencias.

La cocina norteña todavía tiene, desde su perspectiva, un amplio espacio de crecimiento dentro y fuera del país. Mientras otras regiones mexicanas han conseguido una presencia internacional mucho más consolidada, el noreste permanece como un territorio gastronómico con posibilidades importantes de exploración.

Su llegada a la capital también le permitió entender cómo una identidad regional puede transformarse cuando entra en contacto con nuevas audiencias.

De los Santos describe al noreste como una región con una personalidad muy distinta al centro y sur de México, algo que inevitablemente se refleja en su gastronomía. Cuando esos sabores llegaron a Ciudad de México, explica, su intensidad generó una reacción diferente precisamente porque no formaban parte de la cotidianidad gastronómica de muchos comensales.

Es ahí donde Fierro comienza a construir su posición.

Durante “Entre Humo y Fuego”, esa filosofía encontró un interlocutor natural en Mezcal Oro de Oaxaca.

“El fuego no solamente cocina: transforma, aporta profundidad y deja una identidad propia en cada plato”, explicó Roberto de los Santos.

Para Isabel López, la misma lógica existe en la producción mezcalera.

“Al fuego no se le domina, se le respeta. Es el que transforma el maguey, despierta sus aromas y le da profundidad y carácter.”

La coincidencia permitió construir una experiencia donde producto, narrativa y técnica funcionaron alrededor de una misma idea.

El recorrido inició con un Oaxaca Punch, elaborado con Abocado con Gusano, licor de flores, té sencha, pera y soda.

Siguió una Carne Apache, con chip de papa, mayopiquín y aguachile rojo, acompañada por Oro de Oaxaca Añejo 7 años.

La Ensalada Fierro, con lechuga a las brasas, aderezo de machaca y parmesano, se presentó junto con Abocado con Gusano, mientras que el Arroz con Chicharrón, preparado como un arroz meloso encacahuatado con chicharrón norteño, encontró su contrapunto en Oro Virgen.

Uno de los momentos centrales fue la Carne Asada, acompañada por Oro de Oaxaca Añejo 10 años, antes de cerrar con una Capirotada de brioche, crema de queso fresco y piloncillo, servida con Fruitcream.

Más que colocar una bebida al lado de cada plato, la colaboración permitió que las dos marcas encontraran puntos comunes dentro de sus respectivos discursos.

Existe además otro elemento dentro de la visión de De los Santos: entender la gastronomía como una actividad que necesariamente implica compartir.

Para el chef, la historia misma de la cocina mexicana demuestra que su identidad se ha formado a partir de intercambios culturales, ingredientes provenientes de distintas regiones del mundo y técnicas que con el tiempo fueron absorbidas hasta convertirse en parte de lo que hoy reconocemos como mexicano.

Por eso considera que una cocina regional no debe permanecer estática.

“Hay que compartirla y que evolucione y mejore”, resume al hablar sobre su manera de entender estos procesos.

Es una visión especialmente relevante para una nueva generación de restaurantes mexicanos que comienza a trabajar la identidad regional desde códigos contemporáneos.

México, sostiene De los Santos, vive además un momento especialmente competitivo dentro de la gastronomía. Las nuevas generaciones tienen mayor acceso al conocimiento, viajan más y llegan profesionalmente mejor preparadas, pero precisamente por ello necesitan desarrollar propuestas mucho más claras para diferenciarse.

Ahí aparece otra lectura de “Entre Humo y Fuego”.

La experiencia muestra cómo una colaboración bien construida puede ir más allá de colocar dos marcas dentro del mismo evento. Fierro y Mezcal Oro de Oaxaca encontraron un punto conceptual suficientemente fuerte para que ambas identidades permanecieran reconocibles.

Una habló desde Monterrey.

La otra, desde Oaxaca.

El punto de encuentro fue el fuego.

Y quizá ahí se encuentra una de las claves de la gastronomía contemporánea mexicana: entender que tradición e innovación no necesariamente son conceptos opuestos.

A veces innovar simplemente significa encontrar una nueva manera de contar de dónde vienes.

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EL NUEVO LUJO: VIVIR BIEN; LA LONGEVIDAD EMPIEZA MUCHO ANTES DE ENVEJECER

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Durante mucho tiempo, hablar de salud significó reaccionar: atender una enfermedad, corregir un problema, recuperar lo que se había perdido. Hoy, esa idea comienza a cambiar.

Para el Dr. Vicente Alarcón, especialista en gastro cirugía y cirugía bariátrica, cuidar la salud también significa mirar hacia adelante. Después de más de dos décadas dedicadas a la cirugía digestiva, bariátrica y de mínima invasión, su práctica ha evolucionado hacia una visión más amplia del paciente: sus hábitos, su alimentación, el descanso, el entorno familiar y su bienestar emocional.

No se trata únicamente de cuánto tiempo vivimos, sino de cómo llegamos a esos años.

Una mirada que va más allá del quirófano

La experiencia quirúrgica le ha permitido conocer de cerca enfermedades que muchas veces se construyen lentamente, a partir de hábitos que se mantienen durante años. Por eso, su interés se ha desplazado cada vez más hacia la prevención.

“Tenemos que empezar a cuidar la salud antes de que aparezcan las complicaciones”, explica.

En esta visión, no existe una solución única. Una alimentación adecuada, movimiento, descanso y seguimiento médico forman parte de un mismo escenario. La salud deja de ser una serie de consultas aisladas y se convierte en algo que se construye todos los días.

Esta mirada integral también está presente en su formación actual. El Dr. Alarcón cursa una maestría en longevidad y envejecimiento en la Universidad de Barcelona, estudios que han reforzado su interés por la prevención y por una medicina enfocada en la calidad de vida.

El descanso también cuenta

En medio de agendas saturadas y jornadas que parecen no terminar, dormir bien suele ser de las primeras cosas que se sacrifican.

Pero el descanso forma parte de la ecuación.

Para el especialista, observar estos hábitos cotidianos permite entender al paciente de una manera distinta. No sólo importa lo que ocurre cuando llega al consultorio, sino también lo que sucede durante las horas y los días en los que está fuera de él.

Es ahí donde la prevención adquiere verdadero sentido.

La salud se construye en casa

Los cambios tampoco ocurren en solitario.

La familia tiene un peso importante en los hábitos que una persona desarrolla y mantiene. La alimentación, las rutinas y la manera de entender el cuidado personal suelen compartirse dentro del hogar. En el caso de la obesidad, por ejemplo, el especialista ha señalado la influencia que tienen tanto la genética como el entorno y las dinámicas familiares.

Por eso, cuando una persona decide cuidar su salud, muchas veces el cambio alcanza también a quienes la rodean.

Una nueva forma de entender la longevidad

La medicina puede tratar una enfermedad. La prevención busca evitar que llegue a convertirse en un problema mayor.

Esa diferencia está en el centro del trabajo que actualmente desarrolla el Dr. Alarcón, quien proyecta una clínica de longevidad con una premisa sencilla: prevenir antes, educar mejor y acompañar a las personas para que puedan vivir más años, pero, sobre todo, vivirlos mejor.

Porque quizá el verdadero significado de la longevidad no está en sumar años a la vida, sino en conservar durante más tiempo aquello que hace que esos años valgan la pena.

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EL ARQUITECTO FACIAL: CUANDO REJUVENECER SIGNIFICA CONSERVAR

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Debido a que las redes sociales han convertido las técnicas de cirugía facial en términos cotidianos, el Dr. Alberto O’Farrill propone mirar el rostro desde otro lugar: entender su estructura antes de decidir cómo transformarla. De esta visión nace Facial Architecture, un concepto que busca poner el diagnóstico, la proporción y la identidad en el centro de la cirugía facial.

Hoy, un paciente puede llegar al consultorio hablando de deep plane facelift, blefaroplastia, lip lift o transferencia de grasa. La información está al alcance de todos, pero conocer una técnica no necesariamente significa saber cuál necesita un rostro.

Para O’Farrill, el punto de partida es otro: observar.

¿Cómo ha cambiado ese rostro? ¿Qué debe recuperarse? ¿Qué funciona todavía? Y, sobre todo, ¿qué lo hace reconocible?

De ahí surge su concepto de El Arquitecto Facial: una manera de entender el rejuvenecimiento a partir de la estructura completa del rostro y no de un procedimiento aislado.

La cirugía que empieza antes del quirófano

El envejecimiento no sucede únicamente en la piel. Cambian los tejidos, los volúmenes, el soporte y las proporciones que durante años dieron forma al rostro.

Por eso, corregir una sola zona puede no ser suficiente para recuperar la armonía.

“La cirugía tiene que responder al rostro, no el rostro a una técnica.”

Esta premisa cambia la conversación. Antes de decidir qué hacer, está la tarea de entender qué cambió y qué vale la pena conservar.

Porque un rostro puede rejuvenecer sin dejar de parecerse a sí mismo.

El verdadero lujo: que no se note

Durante años, la cirugía estética estuvo asociada a transformaciones evidentes. Hoy comienza a ganar terreno otra idea: resultados que no anuncian que hubo una intervención.

Para O’Farrill, la sofisticación está precisamente ahí.

“Uno de los mejores resultados es cuando las personas perciben que el paciente se ve mejor, pero no consiguen identificar exactamente qué cambió.”

La naturalidad no significa hacer menos. Significa saber hasta dónde llegar.

El objetivo no es borrar las características que hacen único a un paciente, sino recuperar proporción, estructura y frescura sin convertir la cirugía en el rasgo principal de su rostro.

El nuevo lujo es verse mejor sin parecer operado.

La técnica es el instrumento

El deep plane facelift se ha convertido en una de las técnicas más comentadas del rejuvenecimiento facial. Sin embargo, O’Farrill evita convertir cualquier procedimiento en una fórmula universal.

“El deep plane es una herramienta extraordinaria, pero no debería convertirse en una religión.”

La técnica, explica, debe estar al servicio del diagnóstico. Lo mismo ocurre con el lifting cervical, la blefaroplastia, la transferencia de grasa o cualquier otra herramienta quirúrgica.

La diferencia está en saber cuándo utilizarla, con quién y hasta dónde llevarla.

En su visión, la fórmula es sencilla:

La técnica es el instrumento. La arquitectura es el método.

Preservar antes que transformar

Su propuesta puede resumirse en cuatro acciones: preservar, reposicionar, restaurar y regenerar.

Preservar aquello que pertenece a la identidad. Reposicionar las estructuras que han cambiado con el tiempo. Restaurar soporte y volumen. Y, cuando existe una indicación adecuada, recurrir a estrategias regenerativas para mejorar la calidad de los tejidos.

La intención es construir una cirugía más personalizada, donde diferentes herramientas respondan a un mismo objetivo: recuperar la armonía sin uniformar los rostros.

Porque no existe un rostro estándar.

De sobrenombre a metodología

Facial Architecture representa también una apuesta por convertir una filosofía de trabajo en una metodología propia.

Para que una idea trascienda el terreno de la marca, necesita poder explicarse, documentarse, medirse y evolucionar. El análisis tridimensional, la fotografía estandarizada y las nuevas herramientas digitales pueden aportar información cada vez más precisa.

Pero hay algo que ninguna tecnología puede decidir.

“La tecnología puede ayudarme a conocer mejor a una persona, pero no puede decidir cuál es el rostro correcto.”

Para O’Farrill, la información debe servir para entender mejor las diferencias de cada paciente, no para llevarlos hacia un mismo ideal.

Al final, la cirugía facial también es una cuestión de criterio.

Modificar lo necesario. Preservar lo esencial. Y conseguir que el resultado se sienta propio.

Nota médica: Este contenido es editorial y no sustituye una valoración médica individual. La indicación de cualquier procedimiento debe establecerse después de una consulta con un cirujano plástico certificado y realizarse en instalaciones adecuadas.

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EL RESET DEL TERCIO SUPERIOR; THE UPPER THIRD RESET: LA NUEVA ERA DEL REJUVENECIMIENTO FACIAL

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Una nueva conversación sobre cirugía facial: menos obsesión por borrar líneas y más precisión para recuperar posición, proporción, movimiento y expresión.

El nuevo lujo en cirugía facial ya no consiste en borrar cada línea ni en tensar un rostro hasta hacerlo irreconocible. Consiste en algo mucho más sofisticado: conseguir que una persona se vea descansada, fresca y abierta sin que nadie pueda identificar exactamente qué cambió.

Para el Dr. Fernando Cravioto, esta transformación comienza en una zona que durante mucho tiempo fue subestimada: el tercio superior del rostro.

Hay un momento en el que la cara empieza a comunicar algo distinto de lo que sentimos. No necesariamente parece vieja. Parece cansada.

La ceja desciende unos milímetros. El párpado comienza a sentirse más pesado. Las líneas de la frente se hacen más visibles. El entrecejo adquiere tensión y la mirada pierde, poco a poco, la apertura que tenía años atrás.

Durante décadas, la respuesta fue sencilla: borrar la arruga.

Hoy la conversación es otra.

La edad no sólo se dibuja sobre la piel. También se refleja en la posición de la ceja, la proporción de la frente, el volumen, el movimiento y la relación entre las distintas estructuras del rostro.

BROW LIFT IS BACK

Después de años en los que los neuromoduladores dominaron la conversación sobre la frente, el brow lift vuelve a ocupar un lugar relevante en la cirugía facial.

Pero no se trata de levantar por levantar.

Para Cravioto, una arruga puede ser sólo la parte visible de algo que sucede más profundamente.

“Una arruga no siempre es el problema. A veces es la consecuencia visible de algo que está ocurriendo más profundamente: la posición de la ceja, la dinámica muscular, la calidad de los tejidos o la proporción de la frente.”

La frontoplastía o brow lift busca rejuvenecer el tercio superior facial entendiendo la relación entre frente, cejas, párpados y sienes.

Porque la frente no existe por separado. La ceja tampoco. Y una mirada cansada no siempre se resuelve tratando únicamente el párpado.

THE UPPER THIRD RESET

Cravioto propone entender esta evolución bajo una idea: The Upper Third Reset.

No se trata de crear cejas artificialmente altas ni de borrar cada línea de expresión. Se trata de recuperar el equilibrio de una zona que puede cambiar por completo la percepción de un rostro.

“Yo no quiero que una persona pierda su expresión. Quiero devolverle a su expresión la posición correcta.”

La diferencia entre lift y reset está precisamente ahí.

El lift habla de elevar. El reset habla de reposicionar, equilibrar y devolver coherencia.

Una intervención bien planeada no busca que el rostro parezca operado. Busca que la mirada se vea más abierta, la frente más relajada y la expresión vuelva a estar alineada con la energía de la persona.

Ése es el nuevo lujo: una transformación que se percibe, pero no se descubre.

THE INVISIBLE INTERVENTION

Durante años, el éxito de una cirugía estética podía medirse por la magnitud del cambio.

Hoy puede ocurrir exactamente lo contrario.

El resultado más sofisticado es aquel en el que nadie pregunta qué te hiciste, pero sí nota que algo cambió.

Menos cansancio. Una mirada más limpia. Mejor relación entre ceja y párpado. Una frente que conserva movimiento.

No una cara diferente.

La misma cara, mejor leída.

“La cirugía facial de lujo no debería anunciarse. Debería sentirse.”

Las técnicas contemporáneas permiten reposicionamientos más selectivos y, en pacientes adecuadamente elegidos, abordajes más discretos. Pero existe una condición que permanece por encima de cualquier técnica:

no todos los rostros necesitan lo mismo.

Ahí comienza realmente el expertise.

THE FACE DOESN’T AGE IN PIECES

Uno de los errores históricos de la estética ha sido dividir el rostro según el procedimiento disponible.

Arruga: toxina.

Párpado: blefaroplastia.

Ceja: brow lift.

Mandíbula: facelift.

Para Cravioto, el proceso debe comenzar exactamente al revés.

Primero se lee el rostro. Después se decide la técnica.

Su experiencia en frontoplastía, ritidoplastía y rinoplastía le permite observar las distintas estructuras faciales como partes de una misma arquitectura visual.

Modificar el tercio inferior sin evaluar el superior puede generar discordancia. Tratar los párpados sin estudiar la posición de la ceja puede dejar sin resolver una parte importante del envejecimiento alrededor de los ojos.

No significa que todos necesiten una frontoplastía.

Significa algo mucho más sencillo:

la ceja importa.

THE NEW REFRESH

La conversación sobre anti-aging también está cambiando.

Los pacientes de hoy no necesariamente buscan regresar a los 25 años. Buscan verse extraordinarios a los 40, 50 o 60.

Quieren un refresh, no un reemplazo.

Despertar una mirada sin transformarla. Recuperar proporción. Suavizar determinados signos de tensión. Restaurar la relación entre frente, ceja y ojos.

Y, sobre todo, conservar movimiento.

“Envejecer bien no significa no tener líneas. Significa que la arquitectura del rostro siga teniendo coherencia.”

Quizá ésa sea la nueva frontera del rejuvenecimiento facial: no eliminar obsesivamente los signos de haber vivido, sino devolverle al rostro la posición y frescura que corresponden a la persona que lo habita.

Fernando Cravioto lo llama:

EL RESET DEL TERCIO SUPERIOR.

Because sometimes the most powerful facelift doesn’t begin with the jawline. It begins with the way you look at the world.

Nota médica: Este contenido es editorial y no sustituye una valoración médica individual. La indicación de cualquier procedimiento debe establecerse después de una consulta con un cirujano plástico certificado y realizarse en instalaciones adecuadas.

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